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Manuel Ramírez Gómez (Bogotá, 13 de septiembre de 1941-Bogotá, 8 de julio de 2014)
(Banco de la República) Álvarez, Andrés
la ceremonia de despedida a Manuel Ramírez en julio de 2014 fue un momento especial de unanimidad entre economistas colombianos, destacando la admiración por su rigor, calidad de razonamiento y rectitud. Ramírez contribuyo significativamente a instituciones públicas y privadas, desde departamentos de economía hasta la consolidación de la Facultad De Economía De La Universidad Del Rosario. Participó en decisiones de política económica en el Departamento Nacional De Planeación, Ministerio de Hacienda, Banco De La República y proyectos como la Misión de Empleo. Su perfil discreto, pero influye, dejó una huella profunda en la política económica de Colombia durante las últimas cuatro décadas. La formación de Manuel y todo su desempeño profesional resumen la evolución de la teoría económica como rama de las matemáticas aplicadas y los métodos estadísticos de los años sesenta hasta la primera década del siglo XXI, lo cual, desempeño un papel destacado en la introducción de métodos cuantitativos sofisticados en academias y políticas económicas de Colombia. Su formación como ingeniero civil en la Universidad Javeriana de Bogotá lo expuso tempranamente a las matemáticas aplicadas, pero su interés se inclinó hacia la economía, influido por su padre. Su encuentro con la economía matemática seria directamente con Dorfman, Samuelson y Solow marcaron un cambio significativo, llevándolo a ver la economía como una aplicación de sus conocimientos para abordar preguntas sobre la sociedad. Este encuentro lo ayudo a relacionarse con instituciones clave la RAND, influyendo en su trayectoria académica y consultora. Su tesis de ingeniería civil aplicó métodos de programación lineal, y posteriormente, se embarcó en un programa de maestría en la Universidad de los Andes. Manuel experimentó una formación única en la Escuela de Economía y Gobierno de los Andes, ya que sus profesores eran jóvenes recién graduados de programas de doctorado vinculados a la Universidad de Minnesota. Este programa exigente y especializado en teoría económica y métodos cuantitativos lo llevó a destacar, siendo a menudo el único estudiante en completar algunas materias. Tres personas influyentes marcaron su carrera: Ralph Hofmeister despertó su interés en el cambio tecnológico, John Butrick conectó preguntas políticas y sociales con métodos económicos, y Hugo Sonnenschein lo guio hacia la teoría del equilibrio general, su primera verdadera vocación como economista. *** Manuel consolidó su interés en la teoría del equilibrio general durante su doctorado en Yale. Aunque inicialmente quería extender el modelo Arrow-Debreu, cambió hacia una tesis aplicada al caso colombiano debido a condiciones de financiación. Dirigido por Richard Nelson, exploró el cambio tecnológico como motor del crecimiento y la desigualdad en salarios. Su enfoque práctico, guiado por Nelson y el economista Carlos Díaz Alejandro incluyo simulaciones por computadora, marcando el inicio de su destacada contribución al uso de métodos computacionales en la economía colombiana. Su tesis abordó la adaptación tecnológica y los efectos en el mercado laboral, estableciendo una conexión crucial entre innovación tecnológica y desigualdad. Aunque sus aportes fueron amplios, desde equilibrios macroeconómicos hasta regulación financiera, Manuel lamentó que sus ideas no se tradujeran completamente en acciones concretas en Colombia. La economía colombiana en un modelo teórico y empírico: el modelo de la Misión de Empleo La Misión De Empleo dejó un impacto significativo en los análisis económicos futuros sobre Colombia. No solo generó conciencia sobre los problemas estructurales del mercado laboral, sino que también estableció un modelo de referencia para las simulaciones económicas en el país. El análisis cuantitativo, liderado por Manuel, se convirtió en la base para proyecciones macroeconómicas, adaptando modelos como Monash para estudiar para estudiar economías en desarrollo. Manuel, con su profundo conocimiento sectorial, contribuyó a caracterizar las diferencias y complejidades del mercado laboral colombiano. Su enfoque destacó la construcción de escenarios posibles y la importancia de la duda, en contraste con posturas intransigente. Manuel se veía como un economista cuantitativo al servicio de preguntas y conjeturas, más que como un gurú imponiendo conclusiones indiscutibles. Anexo: un intento de bibliografía exhaustiva de las contribuciones de Manuel Ramírez G. Gracias a la generosa colaboración de María Teresa Ramírez, sobresaliente investigadora económica del Banco de la República e hija de Manuel, se ofrece aquí una lista, la más exhaustiva posible, de su contribución intelectual. “Cambio tecnológico en la industria de energía eléctrica en Colombia”, Latin American Journal of Economics, anteriormente Cuadernos de Economía, Instituto de Economía, Pontificia Universidad Católica de Chile, vol. 11, núm. 32, pp. 43-74, 1974, y documento CEDE, núm. 4, mes 3, 1973. “El efecto de un cambio en los precios de derivados del petróleo sobre los precios en los demás sectores” (con Clemente Forero, Ricardo Candelo y María Teresa Prada), Revista de Planeación y Desarrollo, 1976, Bogotá. “Un modelo de corto plazo para la economía colombiana” (con Álvaro Reyes, Bernardo Kugler, Eduardo Sarmiento y Mauricio Rubio), Revista de Planeación y Desarrollo, 1978, Bogotá. “Déficit fiscal e inversión pública” (con Bernardo Kugler y Rodrigo Villamizar), Cámara Colombiana de la Construcción, 1982. “El problema laboral en Colombia: diagnóstico, perspectivas y políticas. Informe Final de la Misión de Empleo” (con Hollis Chenery, José Antonio Ocampo y Juan Luis Londoño), en Economía Colombiana, Contraloría General de la República, separata núm. 10, agosto-septiembre de 1986, Bogotá. “La inversión extranjera en el sector financiero: proyecto del gobierno”, Estra- tegia Económica y Financiera, núm. 115, octubre de 1987, Bogotá. “Estimación y utilización de sistemas completos de ecuaciones de demanda”, Revista Desarrollo y Sociedad, núm. 24, septiembre de 1989, Edición Uniandes. “Actividad constructora y financiación”, Banca y Finanzas, núm. 18, noviembre- diciembre de 1990. “La metodología de la cointegración: presentación y algunas aplicaciones” (con Ricardo Chica Avella), Revista Desarrollo y Sociedad, núm. 25, marzo de 1990, Bogotá, Ediciones Uniandes. “Estratificación socioeconómica: aproximación conceptual y diseño metodoló- gico” (con Darío Cuervo), Desarrollo y Sociedad, núm. 29, marzo de 1992, Ediciones Uniandes. “Caos: definición, detección y ejemplos” (con Rocío Ribero), Desarrollo y Sociedad, núm. 30, septiembre de 1992, Ediciones Uniandes. “Comentarios al Plan de Desarrollo Económico y Social, 1990-1994”, Planea- ción y Desarrollo, vol. 23, núm. 1, mayo de 1992, Bogotá. “El impacto de la política cambiaria sobre la estructura industrial”, Desarrollo y Sociedad, núm. 32, septiembre de 1993, Ediciones Uniandes. “Tres ensayos sobre el mercado de la edificación y el suelo urbano” (con Jairo Díaz, Fernando Gaitán, Gabriel Piraquive y Pablo Roda), Planeación y Desarrollo, 1993, Departamento Nacional de Planeación. “Análisis de los resultados de la Encuesta de calidad de vida, 1993” (con Álvaro Reyes), DANE, Boletín de Estadística, 1998. “El consumo de los hogares en 23 capitales de departamentos colombianos” (Con Manuel Muñoz), DANE, Boletín de Estadística, 1998. “Análisis de los aspectos de empleo y vivienda de la encuesta de calidad de vida 1997” (con Rodolfo Heredia), DANE, Boletín de estadística, 2000. “El gasto en salud de los hogares colombianos: un análisis descriptivo” (con Juan Miguel Gallego y Darwin Cortés), Lecturas de Economía, núm. 57, pp. 45-80, 2002, Medellín, “Efectos distributivos del impuesto al valor agregado sobre el consumo de los hogares en Colombia: una estimación no paramétrica” (con Danielken Molina Rodríguez), Revista de Economía del Rosario, vol. 6, núm. 1, pp. 23-52, junio de 2003. “The Determinants of the Health Status in a Developing Country: Results from the Colombian Case” (con Carlos Sepúlveda y Juan Miguel Gallego), Lecturas de Economía, núm. 63, pp. 119-141, julio-diciembre de 2005. “Inflation before and after Central Bank Independence: The Case of Colombia” (con Jesús Otero), Journal of Development Economics, vol. 79, núm. 1, pp. 168-182, 2006. “El marco institucional para la regulación, supervisión y control de los servi- cios públicos en Colombia: propuesta para su fortalecimiento” (con Carlos Caballero y Alejandro Jadresic), Cuadernos de Fedesarrollo, núm. 18, pp. 1-25, 2006. “Qué muestran las encuestas de calidad de vida sobre el Sistema de Salud en Colombia” (con Jorge Zambrano, José Guerra, Francisco Yepes y David Rivera), Cadernos de Saúde Pública, vol. 24, núm. 1, enero de 2008, Río de Janeiro. “Determinantes de los ingresos laborales de los graduados universitarios en Colombia, un análisis a partir de la herramienta de seguimiento a graduados” (con Nohora Forero), Revista de Economía del Rosario, vol. 11, núm. 1, pp. 61-103, junio de 2008. “Subsidios en educación básica y media en Bogotá: progresividad y mercado” (con Luis Fernando Gamboa y José Alberto Guerra), Revista de Economía Institu- cional, vol. 10, núm. 18, pp. 287-312, Universidad Externado de Colombia, 2008. “Modeling the Monetary Policy Reaction Function of the Colombian Central Bank” (con Jesús Otero), Macroeconomics and Finance in Emerging Market Economies, vol. 2, núm. 1, pp. 3-11, abril de 2009. “International Propagation of Shocks: An Evaluation of Contagion Effects for some Latin American Countries” (con Constanza Martínez), Macroeco- nomics and Finance in Emerging Market Economies, vol. 4, núm. 2, pp. 213-233, octubre de 2011, etc.
Capítulos de libro. 2023-05-31
XLVII.Manuel Ramírez Gómez (Bogotá, 13 de septiembre de 1941-Bogotá, 8 de julio de 2014)
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El empleo en Colombia, 1985: toda una misión
(Banco de la República) Pizano, Diego
El empleo productivo es una de las partes fundamentales de los ciudadanos de un país ya que al estar empleado forma una parte esencial de un estado económico digno, también, de su autoestima y de la posibilidad de contribuir en forma positiva a la comunidad que pertenecen, al no tener un empleo es difícil alcanzar estándares adecuados de salud física y mental. El profesor John Maynard Keynes, economista más influyente del siglo XX, escribía en 1931 que una tasa alta de desempleo global era la peor catástrofe de tipo económico que podría sufrir el mundo, lo cual tendría consecuencias dramáticas; en efecto, la Gran Depresión de los treinta produjo gran inestabilidad política y económica en muchos países y facilitó el ascenso de Hitler al poder. Continuando, en 1982, el doctor Betancur convocó a un grupo de profesionales, entre los cuales estaban Roberto Junguito, Hugo Palacios, Hernán Beltz, Juan Camilo Restrepo y el suscrito. Para poder adelantar un diagnóstico de la situación macroeconómica, y sugerirle políticas para manejarla; ya que en esos momentos la coyuntura era delicada; en ese tiempo la economía mundial se encontraba en un decrecimiento, se observaba que las tasas de interés estaban en un nivel muy alto; el crédito externo se cerraba para América Latina por la moratorio de pago de México; el déficit fiscal consolidado del sector público superaba el 7% del PIB, el nivel más alto de la historia económica del país; la industria mostraba un crecimiento negativo y la agricultura signos de estancamiento; la tasa de cambio estaba retrasada en más de un 40% y este factor amenazaba en forma muy seria la competitividad de todos los sectores de la economía. También, contaron con el apoyo del profesor Hollis Chenery el cuál era conocido por haber enseñado en la universidad de Stanford y haber trabajado como economista trabajado como economista en la formulación del Plan Marshall. Al presentarle la idea de crear la Misión al presidente Betancur, su reacción fue de manera positiva y al resumirle la hoja de vida del señor Chenery le pareció una buena idea que él fuera director general de la Misión, pero también buscarían a los mejores expertos colombianos para que desempeñaran un papel de primera línea en la elaboración de los informes. Se procede en ese entonces a contactar al profesor en febrero de 1985. Se tuvo varios intercambios por cartas y teléfono y desde un principio le gustó la idea, pero en ese tiempo estaba revisando la versión final de un libro sobre sobre industrialización y crecimiento para el banco Mundial y también, próximamente, iniciaría un manual sobre desarrollo económico para la empresa editorial North Holland, entre otras responsabilidades que él tenía, entonces le explico que la idea era conformar un equipo muy calificado de expertos colombianos que estarían encargados de preparar los informes, y que él actuaría como un orientador general. Entonces solicito un tiempo para pensarlo. En el mes de abril de 1985 el presidente Betancurt viajó a Washington a realizar una visita oficial a la Casa Blanca y también, en medio de la visita encontraron un espacio para que el presidente pudiera hablar con el profesor Chenery, el distinguido académico viajó desde Boston para encontrarse con ellos, el presidente le reiteró la invitación para que actuara como director de la Misión, y el profesor aceptó la designación con entusiasmo. En unas pocas unas cuentas semanas el profesor llego a Bogotá, después intercambiaron varias ideas para contratar economista de alto nivel y que conocieran a la perfección la evolución económica de Colombia y que, además, pudieran trabajar con modelos econométricos complejos, ya que el profesor Chenery utilizaba metodologías cuantitativas perfeccionistas. Luego, de investigar fue conveniente que los doctores José Antonio Campo y Manuel Ramírez ya que cumplían en forma muy adecuada estas condiciones: el primero ya era reconocido como uno de los principales historiadores económicos del país y estaba ejerciendo como director de Fedesarrollo; el segundo había sido profesor de la Universidad de los Andes y era considerado como el econometrista más profesional de Colombia. Ya definidos los términos de referencia y los contratos tanto del profesor Chenery como de los coordinadores nacionales, se procedió a identificar un grupo destacado de expertos nacionales que habían trabajado en asuntos relacionados con el mercado laboral, se procede a reconocer un grupo destacado de expertos de expertos nacionales que habían trabajado en asuntos relacionados con el mercado laboral. *** En conclusión, con el pasar del tiempo con la dirección de los mejores profesionales en economía, en los años 1989-2004 Colombia obtuvo un alto grado de estabilidad macroeconómica por unas largas décadas, lo cual se convirtió en un gran activo del país. Continuando, varios estudios demostraron que los desequilibrios fiscales y monetarios cuando son de gran impacto inciden en forma negativa sobre los niveles de empleo, crecimiento, pobreza y desigualdad. Entonces, uno de los retos fue diseñar estrategias de desarrollo que estimulen el empleo, el desarrollo sostenible y la reconciliación nacional, respetando el cumplimiento de la regla fiscal y manteniendo bajo control el crecimiento de los precios. Para ello es esencial elevar los niveles de ahorro e inversión y contar con empresarios dinámicos e innovadores, tanto nacionales como extranjeros. Para mayor información, véase Presidencia de la República, Desarrollo autosostenido de Colombia: el Consejo de Asesores Económicos del presidente Betancur, Secretaría Económica, Bogotá, 1986. Roberto Junguito y Diego Pizano, “Primary Products in Latin America”, en Ricardo French Davies y Ernesto Tironi (eds.), Latin America and the New International Economic Order, Londres: Macmillan, 1982. El texto que utilizamos fue, Hollis Chenery y Moises Syrquin, Patterns of Development 1950-1970, World Bank-Oxford University Press, 1975. Hollis Chenery, Structural Change and Development Policy, World Bank-Oxford University Press, 1979. Hollis Chenery, Industrialization and Growth, A Comparative Study. World Bank-Oxford University Press, 1986. Hollis Chenery and T. N. Srinivasan, Handbook of Development Economics. North Holland, New York, 1988. Véase, Diego Pizano, “Reflexiones sobre la política económica y la política internacional de la administración Betancur”, en Carlos Caballero (comp.), La pasión de gobernar, Bogotá: Tercer Mundo-ANIF, 1997. Véase, entre otros, Daron Acemoglu y James Robinson, Why Nations Fail, Largo, Maryland: Crown Books, 2012. El profesor Robinson abordó el tema con referencia especial a Colombia al recibir un doctorado honoris causa en la Universidad de los Andes, el 23 de marzo de 2017. Véase, IMF, “Colombia: Potential Growth”, article IV, Country Report, núm. 17/138, 2017. Departamento Nacional de Planeación, “Política nacional de desarrollo productivo”, Documento Conpes, núm. 3866, Bogotá, agosto de 2016. Estos comentarios sobre competencias y educación en línea están basados en un texto que el autor preparó para el periódico El Colombiano, con motivo de sus primeros 105 años de existencia. Medellín, 6 de febrero de 2017. Diego Pizano, “Comentarios a la ponencia de Miguel Urrutia y Rodrigo Suecún”, en Cusiana, un reto de política económica, Bogotá: DNP y Banco Mundial, 1994. Véase, por ejemplo, Santiago Herrera, “El tipo de cambio real y la cuenta corriente en el largo plazo en Colombia”, Coyuntura Económica, Bogotá, marzo. Estudios de Alberto Carrasquilla y Alberto Calderón llegan a conclusiones similares, 1997.
Capítulos de libro. 2023-05-31
XXIII.El empleo en Colombia, 1985 toda una Misión
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Prefacio a la reedición del informe de la misión de empleo
(Banco de la República) Ocampo, José Antonio
Comenzamos con la celebración a la idea doctor Diego Pizano, que es acogida por Banco de la República, de hacer una reedición del informe de la Misión de Empleo que convocó en 1985-1986 la administración del presidente Belisario Betancur. Se comunica también el honor a un gran economista colombiano, el profesor Manuel Ramírez, con quien se tuvo la oportunidad de coordinar la Misión, también, bajo la dirección del gran economista del desarrollo, el profesor Hollis Chenery. Manuel fue en nuestro país pionero y, aún más, el maestro de modelaje macroeconómico, un excelente analista de múltiples temas macro y, especialmente, microeconómicos. Una de sus virtudes era entender que la matemática era y es, ante todo, el instrumento para comprender la realidad, pero no la realidad misma; que desafortunadamente muchos economistas ignoran hasta nuestros días, también, conviene resaltar su espíritu pluralista, su humildad y su escaso deseo de figuración pública. Resumiendo, las circunstancias económicas que llevaron a la administración Betancur de convocar a la Misión no fue, por supuesto, una de las más afortunadas en esos momentos ya que América Latina estaba pasando por una crisis de deuda y, aunque Colombia era reconocida en esos momentos como un país que evitaba el sobreendeudamiento externamente experimentaba una crisis importante. Y es cuando la Misión señala la desaceleración la cual fue el fuerte en el aumento en desempleo abierto la informalidad laboral y una caída notoria de los ingresos de los trabajadores informales, este deterioro afecto con mayor severidad a mujeres y a jóvenes, a las personas con educación intermedia y a ciertas regiones, lo que volvió ampliar la brecha entre los ingresos urbano y rural. Esto implicó que se tuvieran que fijar metas de un porcentaje de crecimiento de tasas que indicaran mejoras en la economía en el país, al llegar a la década de los noventa a tampoco se logró la tasa requerida, ya que el crecimiento solo alcanzó un 3,9% anual en 1990-1997, antes de que la economía del país se sumiera en 1999 en la peor recesión desde que existen registros de las cuentas nacionales. Es cierto que entre 1993 y 1995 se alcanzaron ritmos más dinámicos, pero solo se logró con un auge de la demanda agregada, que se tradujo en un nuevo déficit externo que solo se corrigió con la crisis de fin de siglo, pero solamente durante el auge de precios de productos básicos que se experimentó entre 2003 y 2014 que se alcanzaron los crecimientos que la Misión consideró deseables: 4,8% por año. Esto ha sido sucedido por una nueva coyuntura de desaceleración económica, desencadenada por el colapso del precio del petróleo a mediados de 2014 En conclusión, La mejoría más significativa de los indicadores laborales se experimentó durante el período de crecimiento económico de 2003-2014. Después de la explosión del desempleo abierto durante la crisis de fin de siglo, cuando alcanzó niveles cercanos al 20%, se redujo a niveles de un dígito al final del auge. Sin embargo, la recuperación de los indicadores de empleo fue tardía y en realidad solo se materializó con fuerza a partir de 2007. Debe anotarse que los cambios metodológicos de las encuestas de hogares desde 2000 hacen que las cifras más recientes no sean estrictamente comparables con las anteriores. Los trabajadores informales se definen en esta estimación como los que trabajan como ayudantes no remunerados, en el servicio doméstico, por cuenta propia (excepto profesionales y técnicos) o se emplean como asalariados en empresas de hasta diez trabajadores. Los datos de la Cepal se refieren a lo que se denomina “trabajadores de baja productividad” y no son enteramente comparables con los otros datos mencionados (fuente DANE), pero el concepto de informalidad es similar. Para los indicadores parciales que estima la Cepal para Colombia en los años noventa, los datos recientes resultan también más elevados que los de entonces. Hugo López, “El mercado laboral colombiano: tendencias de largo plazo”, en Luis Eduardo Arango y Franz Hamann (eds.), El mercado de trabajo en Colombia: hechos, tendencias e instituciones, Bogotá, Banco de la República, capítulo 2, 2012. Los niveles correspondientes son: 31,7% en 1985, 37,5% en 1993, 32,4% en 2001, 36,4% en 2007 y 38,4% en 2011-2012.
Capítulos de libro. 2023-05-31
XV.Prefacio a la reedición del informe de la misión de empleo
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House Prices and International Remittances: Evidence from Colombia
(Banco de la República de Colombia) Basco, Sergi; Ojeda-Joya, Jair N.
Este artículo examina empíricamente el efecto de las remesas internacionales en los precios de la vivienda en Colombia. Las remesas internacionales son uno de los principales componentes de los ingresos de capital en economías emergentes. Consideramos el caso relevante de Colombia ya que en las últimas dos décadas, los ingresos de remesas han representado, en promedio, el 2% del Producto Interno Bruto (PIB). Una de las principales ventajas de estudiar el mercado de vivienda colombiano es la posibilidad de construir un panel de precios de vivienda nueva al nivel de proyectos individuales. Mediante el estudio de las variaciones temporales y regionales de las remesas internacionales, documentamos que estas tienen efectos heterogéneos significativos para las diferentes regiones y tipos de vivienda. En particular, encontramos que los ingresos de remesas tienen efectos positivos en los precios de la vivienda en regiones con alto desempleo y en zonas de estrato bajo. Los resultados se mantienen cuando usamos una estrategia de estimación con variables instrumentales mediante el uso de ingresos de remesas a Latinoamérica (excluyendo a Colombia). Desarrollamos un modelo estilizado con restricciones de endeudamiento para las familias y mercados segmentados de vivienda para entender mejor el mecanismo. Estos resultados sugieren que las remesas internacionales son una fuente importante de liquidez para las familias con restricciones de endeudamiento
Documentos de Trabajo. 2024-07-12
Borradores de Economía; No.1273
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Boletín de las Cuentas Nacionales Financieras por Sector Institucional - I trimestre de 2024
(Banco de la República) Subgerencia de Política Monetaria e Información Económica; Departamento Técnico y de Información Económica; Sección de Cuentas Financieras
Flujos de ahorro inversión del primer trimestre de 2024 1. Por sector institucional De acuerdo con las Cuentas Financieras calculadas por el BR, en el primer trimestre de 2024, el déficit en cuenta corriente de la economía colombiana alcanzó el 1,4% del PIB trimestral, frente al 3,5% del mismo periodo del año 2023. Lo anterior es explicado principalmente por los déficits de las Sociedades Financieras (2,7%) y de las Sociedades no Financieras (2,4%). En comparación con las cifras del primer trimestre de 2023, las necesidades de financiamiento internas y externas disminuyeron en 2,1 pp. Lo anterior se explicó principalmente por las menores necesidades de financiamiento neto de las Sociedades No Financieras (4,3 pp) y los Hogares (0,1 pp), en conjunto con el aumento en los activos financieros netos del Gobierno General (0,6 pp). Estos cambios fueron compensados parcialmente por el aumento de las necesidades de financiamiento neto de las Sociedades Financieras (2,9 pp). 2. Por instrumento financiero / financiamiento externo neto El balance trimestral negativo de ahorro inversión de la economía colombiana fue cubierto por flujos de financiamiento externos netos equivalentes al 1,4% del PIB trimestral. Los ingresos netos de recursos financieros desde el resto del mundo se canalizaron principalmente a través de inversión extranjera directa y otras participaciones de capital (F5) de 0,9% y a través de cuentas por pagar (F8) al resto del mundo de 0,7%. Lo anterior fue compensado con la disminución del endeudamiento a través de préstamos (F4) de 0,5% del PIB trimestral. En comparación con las cifras del primer trimestre de 2023, la disminución en los flujos de financiamiento externo de 2,1 pp se explicó principalmente por la menor emisión exterior neta de títulos de deuda (F3) en 3,6 pp y la menor inversión extranjera directa y otras participaciones de capital (F5) en 1,9 pp. Lo anterior se compensó parciamente con la menor acumulación de los depósitos en el exterior (F2) en 4,0 pp y un aumento en el financiamiento externo a través de cuentas por pagar (F8) en 0,5 pp. Saldos de las Cuentas Financieras del primer trimestre de 2024 1. Posición financiera neta por sector institucional Al final del primer trimestre del 2024, la economía colombiana registró una posición deudora neta con el resto del mundo equivalente al -59,1% del PIB anual. Esta es explicada por la posición deudora neta de las Sociedades No Financieras (-96,8%) y del Gobierno General (-35,1%). Lo anterior fue parcialmente compensado por las posiciones acreedoras netas de los Hogares (63,7%) y las Sociedades Financieras (8,9%). En comparación con el primer trimestre de 2023, se presentó un aumento de 3,8 pp en la posición deudora externa de la economía, explicado por la reducción en las posiciones acreedoras netas de las Sociedades Financieras (5,0 pp) y los Hogares (4,0 pp). Estos cambios fueron parcialmente compensados por la disminución de las posiciones deudoras netas de las Sociedades No Financieras (3,7 pp) y del Gobierno General (1,6 pp). 2. Posición externa neta por instrumento financiero Al final del primer trimestre de 2024, la posición deudora neta de la economía colombiana con el resto del mundo equivalente al -59,1% estuvo principalmente representada por participaciones de capital (F5) de -46,1% y préstamos (F4) de -20,8% del PIB anual. Lo anterior fue parcialmente compensado por las tenencias en el exterior de los colombianos de Efectivo y depósitos (F2) de 5,0% y las reservas internacionales en oro monetario y DEGs (F1) de 1,1%. En comparación con el primer trimestre de 2023, el aumento en la posición deudora neta de la economía de 3,8 pp se produjo principalmente por la mayor emisión externa neta de participaciones de capital (F5) en -7,3 pp. Esta variación se vio compensada por un menor nivel de endeudamiento a través de préstamos (F4) en 4,3 pp.
Reportes, Boletines e Informes. 2024-06-28
Boletín de las Cuentas Nacionales Financieras por Sector Institucional - I trimestre de 2024