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Mayor dinamismo de la ocupación jalonado por el área rural y efectos de reducir los costos laborales no salariales
(Banco de la República) Subgerencia de Política Monetaria e Información Económica; Grupo de Análisis del Mercado Laboral (Gamla); Bonilla-Mejía, Leonardo; Flórez, Luz Adriana; Hermida-Giraldo, Didier; Lasso-Valderrama, Francisco Javier; Morales-Zurita, Leonardo Fabio; Pulido-Pescador, José David; Morales-Piñero, Jesús Enrique; Morales, Leonardo Fabio; Grupo de Análisis del Mercado Laboral
Según la Gran encuesta integrada de hogares (GEIH), a noviembre de 2025 el empleo nacional continuó creciendo a un ritmo del 3,9 % anual, explicado, principalmente, por el buen desempeño en el área rural (con crecimientos del 4,2 %). Por sectores económicos se observa que los que más contribuyeron al crecimiento del empleo fueron el agropecuario, comercio y alojamiento, y trasporte y comunicaciones, lo cual contrasta con la contribución negativa de actividades profesionales y del resto (como minería y electricidad, gas y agua).
Según la Gran encuesta integrada de hogares (GEIH), a noviembre de 2025[1] el empleo nacional continuó creciendo a un ritmo del 3,9 % anual,
• Explicado, principalmente, por el buen desempeño en el área rural (con crecimientos del 4,2 %).
• Lo anterior permitió un aumento en la tasa de ocupación nacional (TO) de 1,4 puntos porcentuales (pp), ubicándola en el 60,4 %.
• En línea con el dinamismo del área rural, por posición ocupacional, se observó un mayor crecimiento del empleo no asalariado, con una variación anual del 4,3 %, frente al crecimiento del segmento asalariado, del 3,4 %.
• Lo anterior se tradujo en un aumento en la tasa de informalidad (TI) nacional de 0,9 pp, frente al nivel observado en septiembre.
Por sectores económicos se observa que los que más contribuyeron al crecimiento del empleo fueron el agropecuario, comercio y alojamiento, y trasporte y comunicaciones
• Lo cual contrasta con la contribución negativa de actividades profesionales y del resto (como minería y electricidad, gas y agua).
• Otras fuentes de demanda, como son los índices de vacantes de avisos clasificados y el SPE, se mantenían estables a octubre.
• Sin embargo, los datos más recientes de la Encuesta trimestral de expectativas económicas del Banco de la República (ETE) muestran que en el corto y en el mediano plazo el balance de expectativas de contratación es negativo.
Por el lado de la oferta laboral, a noviembre se observó una reducción en la población fuera de la fuerza de trabajo, lo que produjo un aumento en la tasa global de participación (TGP) nacional de 0,8 pp, situándola en el 64,6 %.
• Este incremento en la TGP se presentó, principalmente, en el área rural, con un aumento de 1,1 pp frente al observado en el área urbana de 0,6 pp.
• Esta mayor participación laboral fue más que compensada por el crecimiento del empleo, lo que permitió una moderada caída en la tasa de desocupación (TD) en todos los dominios geográficos.
Finalmente, la combinación de los indicadores de vacantes y la TD, también conocida como la curva de Beveridge (CB), muestra un mercado laboral aún estrecho.
• El nivel de la TD urbana ha sido históricamente bajo en los últimos meses, lo cual es consistente con los incrementos en los ingresos laborales reales observados. A octubre, dichos ingresos continuaban aumentando de manera importante.
• Con base en lo anterior, las estimaciones de TD sugeridas por el equipo técnico del Banco de la República, y cuyos escenarios de riesgos están explicados en el Informe de Política Monetaria (IPM, de enero de 2026), sugieren que la TD urbana promedio para 2026 sería del 9 % y para 2027 del 9,9 %.
Como es usual, este reporte se divide en dos secciones. La primera analiza en detalle los hechos coyunturales del mercado laboral y la segunda examina los efectos de una política de reducción en los costos laborales no salariales, como lo fue la reforma tributaria aprobada en 2012, utilizando para ello una herramienta que ha venido construyendo el equipo técnico del Banco, consistente en un modelo de equilibrio general dinámico con una estructura de la economía y una detallada caracterización del mercado laboral de un país como Colombia.
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[1] En este reporte los datos se utilizan en trimestre móvil y desestacionalizados.
[2] El área rural comprende el agregado de otras cabeceras y rural.
Reportes, Boletines e Informes. 2026-02-06
Reporte del Mercado Laboral - No.37
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Informe de Política Monetaria - Enero de 2026
(Banco de la República) Gerencia Técnica; Subgerencia de Política Monetaria e Información Económica; Departamento de Programación e Inflación; Sección de Inflación; Sección de Programación Macroeconómica; Sección de Gestión del Proceso de Pronóstico; Departamento de Modelos Macroeconómicos; Sección de Pronóstico; Sección de Desarrollo de Modelos y Capacidades
Durante 2025 la inflación total anual (5,1 %) dejó de reducirse y se mantuvo por encima de la meta del 3 %, ubicándose en un nivel similar al del cierre de 2024 (5,2 %). La economía colombiana continuó creciendo impulsada por un consumo vigoroso, en el entorno de un impulso fiscal creciente, mayores ingresos de los hogares y bajo desempleo. Las expectativas de inflación de los empresarios, analistas y mercados financieros a todos los plazos aumentaron significativamente y se alejaron aún más de la meta del 3 % después de la decisión de aumento significativo del salario mínimo. En este contexto, de excesos de demanda y de una inflación que aumentaría en 2026, la Junta Directiva del Banco de la República decidió ajustar la postura de política monetaria para que la inflación retome su convergencia hacia la meta del 3 % en 2027. Esto ratifica el compromiso del Banco de la República con el mandato constitucional de mantener la capacidad adquisitiva de la moneda y alcanzar el máximo nivel sostenible del producto y del empleo.
En 2025 la inflación detuvo su descenso y se mantuvo por encima de la meta del 3 %. Se espera que aumente al 6,3 % en 2026 y se reduzca al 3,7 % en diciembre de 2027, en un entorno de excesos de demanda, buen crecimiento económico, altos niveles de empleo y mayores costos laborales en 2026.
La inflación se mantuvo relativamente estable durante 2025, situándose en 5,1 % en diciembre, cerca de lo registrado en 2024 y por encima de la meta del 3 %. Por su parte, la inflación básica, que excluye los precios de componentes volátiles como alimentos y regulados, aumentó al 5,0 % en el cierre del año.
El nivel alto de la inflación en 2025 se explicó por los siguientes factores: una economía interna fuerte que creció por encima de su capacidad productiva; ajustes en precios que usaron como guía la inflación de 2024 que fue superior a la meta del 3 %; presiones en los costos laborales por incrementos superiores a la inflación más la productividad de los salarios y por la reducción de la jornada laboral; incrementos en los precios de algunos alimentos; y presiones en los precios del gas natural al principio del año.
Lo anterior compensó factores como los menores precios internacionales de algunas mercancías, la menor tasa de cambio observada que favorece los precios de los bienes importados, la creciente oferta de alimentos perecederos y los bajos ajustes en los precios de los combustibles y algunos servicios públicos.
Durante 2026 la inflación subiría principalmente por los efectos del significativo aumento en el salario mínimo y por el impulso del consumo, tanto público como privado, a pesar del comportamiento de la tasa de cambio. Para 2027 se espera que la inflación vuelva a bajar y se acerque a la meta del 3 %, a lo que contribuiría, principalmente, las decisiones de política monetaria.
La incertidumbre sobre el comportamiento futuro de los precios se mantiene elevada con riesgos principalmente al alza. Esto, por el incremento históricamente elevado del salario mínimo y el tamaño de su impacto sobre los precios, por un comportamiento futuro de la tasa de cambio que depende de factores externos e internos inciertos y por la dificultad de proyectar los precios de algunos bienes y servicios regulados, entre otros factores.
En 2025 la actividad económica se habría acelerado, principalmente por la fortaleza del consumo, privado y público, en el entorno de un ingreso disponible de los hogares dinámico, creciente déficit fiscal primario y altos niveles de empleo. La economía empieza 2026 con una demanda interna fuerte que presiona la inflación y el déficit en cuenta corriente al alza.
Durante el tercer trimestre de 2025 la economía creció 3,4 %, impulsada, principalmente, por el fuerte consumo privado y público.
El consumo de los hogares sigue con aumentos importantes, destacándose el incremento del consumo de bienes durables. A este desempeño han contribuido el mayor ingreso disponible de los hogares, favorecido por la importante entrada de remesas que envían los colombianos residentes en el exterior, el gasto en turismo de extranjeros en Colombia, los elevados ingresos de la actividad cafetera, los altos niveles de empleo y el aumento en la confianza de los consumidores.
La inversión también creció durante el tercer trimestre de 2025. El componente de maquinaria y equipo fue lo que más aportó, especialmente por el equipo de transporte y los bienes de capital para la agricultura. Las obras de infraestructura también tuvieron un buen desempeño, mientras que la inversión en vivienda continúo con un bajo desempeño.
Con información a noviembre, el empleo continuó creciendo, especialmente en el área rural. La tasa de desempleo se mantuvo en niveles históricamente bajos. Sin embargo, se observó un incremento en la tasa de informalidad, la cual se ubicó en 55,8 %, asociado al aumento del empleo no asalariado en los últimos meses.
La economía continuaría creciendo en 2026, pero a un ritmo algo menor. El consumo continuaría dinámico impulsado por un persistente déficit fiscal, un alto flujo de remesas, el buen momento del turismo extranjero, los precios aún altos del café y, en el corto plazo, por un aumento de los salarios reales.
En 2027 la economía continuaría ajustándose, en el contexto de una menor dinámica de los ingresos externos y de unos efectos acumulados de la política monetaria compatibles con el retorno de la inflación a su meta.
Estas proyecciones mantienen un alto grado de incertidumbre, debido a tensiones políticas y comerciales internacionales y a riesgos internos asociados a la situación fiscal.
La Junta Directiva mantiene su compromiso de llevar la inflación hacia la meta del 3 % y alcanzar el máximo nivel sostenible del producto y el empleo, en línea con el cumplimiento de su mandato constitucional. El aumento de la inflación esperada para 2026 requiere que la tasa de interés se ajuste al alza para que la inflación vuelva a retomar su proceso de reducción.
La inflación detuvo su caída en 2025, se mantuvo por encima de la meta del 3 % y se estima que aumente en 2026, con riesgos importantes al alza.
Las expectativas de inflación de los agentes de la economía se incrementaron significativamente y superan el 3 %, en un entorno en el que se anticipan fuertes presiones inflacionarias de costos derivadas del elevado aumento del salario mínimo.
Al final de 2025 la economía continuó muy dinámica, registrando excesos de gasto que se reflejaron en una ampliación del déficit comercial externo (la diferencia entre nuestras importaciones y exportaciones), y con niveles de empleo históricamente altos.
En este contexto, la JDBR incrementó en 100 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria en su reunión de enero de 2026 y la ubicó en 10,25 %.
La decisión de la JDBR está encaminada a que la inflación retome una senda decreciente hacia la meta. Las futuras decisiones dependerán de la evolución de la inflación y sus expectativas, la dinámica de la actividad económica, y el balance de riesgos internos y externos de la economía.
Reportes, Boletines e Informes. 2026-02-03
Informe de Política Monetaria - Enero de 2026
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Wage dynamics, Unemployment, and Inflation: Enhancing 4GM Semi-Structural Model
(Banco de la República) Ramos-Veloza, Mario Andrés; Naranjo-Saldarriaga, Sara; Pulido-Pescador, José David
Extendemos el modelo semi-estructural para el análisis y pronóstico de la política monetaria en Colombia, el modelo 4GM (González et al, 2020), integrando la dinámica del mercado laboral en su especificación. Incorporamos cuatro mecanismos clave: (1) la retroalimentación salario-precio y sus efectos en los costos marginales; (2) el impacto de la NAIRU (tasa de desempleo no aceleradora de la inflación) sobre el producto potencial; (3) la ley de Okun para conectar el desempleo cíclico con la brecha del producto; y (4) el impacto de los salarios reales y el desempleo sobre la demanda agregada. Nuestro modelo añade a la línea base del 4GM las interacciones entre los mercados de bienes y de trabajo, las cuales afectan la transmisión de la política monetaria. Centrándonos en Colombia, un país con un mercado laboral caracterizado por rigideces y un desempleo persistentemente alto, demostramos cómo la dinámica salarial y la tensión en el mercado laboral amplifican las presiones inflacionarias y retrasan el ajuste. Nuestro modelo ayuda a distinguir entre choques de oferta y demanda, particularmente durante crisis (por ejemplo, la pandemia), cuando las idiosincrasias del mercado laboral distorsionan las tendencias salariales e inflacionarias.
Documentos de Trabajo.
Borradores de Economía; No.1341
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Reporte de Mercados Financieros - Cuarto trimestre de 2025
(Banco de la República) Vargas-Herrera, Hernando; Murcia-Pabón, Andrés; Cabrera-Rodríguez, Wilmar-Alexander; Martínez-Cruz, Diego Alejandro; Yanquen, Eduardo; Ariza-Murillo, Sara; Barreto-Ramírez, Ittza Alejandra; Botero-Ramírez, Oscar David; Díaz-Gonzalez, Nataly Alexandra; Orozco-Vanegas, Camilo Andrés; Ruiz-Cardozo, Cristhian Hernando; Tovar-Jiménez, Julián David; Arteaga-Arango, Alejandra; Alfonso-Suárez, Juan David
Durante este cuarto trimestre de 2025 (4T25), los mercados financieros internacionales operaron en un entorno caracterizado por el cierre del gobierno estadounidense en la prestación y ejecución de múltiples de sus funciones, la ausencia de cierta información económica sobre este país debido a dicho cierre, y las expectativas de recortes en la tasa de interés de la Reserva Federal (Fed) ante la limitada información con la que contaba, además de la reanudación de tensiones comerciales con China. Estos factores fueron moderándose en la medida en la que se solucionó el cierre del gobierno y Estados Unidos (EE. UU.) llegó a un acuerdo comercial con China, esto sumado a la moderación de algunos riesgos globales contribuyó a una reducción generalizada de la volatilidad en los mercados financieros. Sin embargo, a comienzos de enero se evidenció un repunte en la incertidumbre, asociado a nuevos desarrollos geopolíticos que aumentaron la volatilidad en ciertos mercados.
En América Latina, la inflación se mantuvo por encima de las metas de los bancos centrales en la mayoría de las economías y las decisiones de política monetaria fueron mixtas. En Colombia, el Banco de la República (BanRep) mantuvo su tasa de política monetaria (TPM) en 9,25 %, mientras que el peso colombiano (COP) se apreció en línea con el comportamiento de las monedas de la región, aunque en una mayor magnitud a poyado por factores idiosincráticos. En el mercado local, los TES se desvalorizaron en un entorno de incertidumbre fiscal y expectativas de incrementos de la TPM, al tiempo que el índice MSCI Colcap extendió su tendencia positiva, respaldado por resultados corporativos favorables y el buen desempeño de algunas materias primas.
Reportes, Boletines e Informes. 2026-02-02
Reporte de Mercados - Cuarto trimestre de 2025
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Sentiment and Uncertainty Indices from economic news in Colombia
(Banco de la República) Mora-Quiñones, Rocío Clara; Orozco-Gallo, Antonio José; Mora-Pérez, Dora Alicia
Este estudio presenta un método para medir el sentimiento y la incertidumbre económica en Colombia mediante técnicas de minería de texto. A partir de noticias publicadas entre marzo de 2020 y septiembre de 2024 y empleando metodologías de diccionario basadas en listas predefinidas de palabras positivas y negativas, se construyeron los índices de sentimiento e incertidumbre. Estos índices identificaron episodios macroeconómicos relevantes, como la reapertura gradual tras la pandemia, el Paro Nacional de 2021 y la desaceleración de la demanda en un entorno de elevada inflación. Los índices exhiben propiedades de series adelantadas y mantienen relaciones estadísticamente significativas con variables económicas de alta frecuencia. El análisis empírico muestra que su incorporación en modelos factoriales dinámicos mejora de manera sistemática la precisión en los pronósticos de la actividad económica. Los resultados muestran que la información cualitativa y prospectiva contenida en las noticias complementa los datos tradicionales y fortalece la capacidad para determinar dinámicas de corto plazo y anticipar puntos de inflexión de la actividad económica colombiana.
Documentos de Trabajo. 2026-01-06
Borradores de Economía; No.1340










