Este trabajo estudia cómo la desigualdad en la propiedad de la tierra influye en la capacidad del Estado para recaudar impuestos. A diferencia de la literatura existente, que entiende los impuestos principalmente como un mecanismo de redistribución, el artículo analiza su papel en el financiamiento de bienes públicos que impulsan el desarrollo de los mercados. Para ello, desarrolla un modelo simple de provisión de bienes públicos basado en dos ideas principales: (i) que el gasto público incrementa el valor de la tierra al mejorar el funcionamiento de los mercados y (ii) que la evasión es más fácil de detectar cuando la propiedad de la tierra está concentrada en un menor número de propietarios. El modelo se valida empíricamente con datos históricos de municipios colombianos entre 1923 y 1960.
El estudio propone una nueva explicación sobre el origen de la capacidad estatal. En lugar de asumir que las élites se oponen a la tributación en sociedades desiguales, muestra que estas pueden estar dispuestas a financiar al Estado cuando perciben que el gasto público aumenta el valor de sus activos o cuando enfrentan una alta probabilidad de ser detectados al evadir. Esta perspectiva aporta una interpretación distinta de la relación entre desigualdad y construcción del Estado, con implicaciones para comprender la evolución de las instituciones fiscales en economías en desarrollo.
Este trabajo estudia cómo la desigualdad en la propiedad de la tierra influye en la capacidad del Estado para recaudar impuestos. Su aporte a la literatura radica principalmente en una nueva explicación sobre el origen de la capacidad estatal, en el que las elites pueden financiar al Estado si perciben que el gasto público aumenta el valor de sus activos o si enfrentan una alta probabilidad de ser detectados al evadir. Los resultados muestran que los municipios con una mayor concentración de la propiedad de la tierra registraron un mayor recaudo tributario per cápita.
Los resultados muestran que los municipios con una mayor concentración de la propiedad de la tierra registraron un mayor recaudo tributario per cápita. Esta relación se mantiene al controlar por diferencias en el desarrollo económico, la estructura agraria, las instituciones históricas y los conflictos por la tierra. Además, la evidencia es consistente con los dos mecanismos propuestos por el modelo. Por un lado, la relación entre la concentración de la tierra y el recaudo es más fuerte en municipios con mayor potencial de desarrollo de los mercados, donde los propietarios tienen mayores incentivos para financiar bienes públicos que aumentan el valor de sus activos. Por otro lado, los municipios con una propiedad de la tierra más concentrada presentan menores costos para recaudar impuestos, lo que sugiere que el Estado puede fiscalizar con mayor facilidad a un número reducido de grandes propietarios. En conjunto, estos resultados respaldan la idea de que, en el contexto histórico analizado, la concentración de la tierra fortaleció la capacidad fiscal del Estado al alinear los incentivos de los grandes propietarios con la provisión de bienes públicos.