La crisis del COVID-19 en Colombia trajo grandes retos económicos para las empresas. Como medida para aliviar los costos laborales, preservar el empleo formal y evitar cierres, el Gobierno Nacional puso en marcha un programa de subsidios a la nómina dirigido a pequeñas y medianas empresas (Pymes) con menos de 50 empleados. El subsidio mensual equivalía al 40% del salario mínimo para hombres y al 50% para mujeres, mientras que en sectores especialmente vulnerables —turismo, hotelería, gastronomía, artes, entretenimiento y recreación— se otorgaba el 50 % independientemente del género.
Este estudio compara empresas elegibles y no elegibles antes y después de la implementación de la política, aprovechando el corte de elegibilidad en 50 empleados y analizando firmas cercanas a ese umbral, excluyendo sectores no afectados por la pandemia. Esta estrategia permite atribuir los efectos observados al programa y no a otros factores. El estudio presenta evidencia que un subsidio temporal y bien focalizado puede generar efectos persistentes sobre el empleo formal en contextos de alta informalidad, sin requerir gasto permanente. En crisis con fuertes restricciones fiscales, políticas como esta pueden preservar el empleo formal, con beneficios que perduran más allá de su implementación.
Los resultados muestran un incremento significativo del empleo formal en las empresas elegibles, de entre 11 y 18 puntos porcentuales frente a las no beneficiadas. Este impacto persistió hasta después de dos años de finalizado dicho programa de subsidios.
Los resultados muestran un incremento significativo del empleo formal en las empresas elegibles, de entre 11 y 18 puntos porcentuales frente a las no beneficiadas. Este impacto persistió hasta después de dos años de finalizado dicho programa de subsidios. Los efectos del programa en el empleo se explican principalmente por la creación de nuevos puestos de trabajo y por la reducción de cierres en las firmas tratadas. Lo anterior sugiere que la política ayudó a preservar la actividad productiva y a evitar la destrucción de empleo. En el análisis sectorial, turismo, hotelería, gastronomía, actividades artísticas, entretenimiento y recreación registraron aumentos mayores en el empleo. En cambio, el incentivo adicional para mujeres no produjo diferencias significativas entre géneros. En términos fiscales, incluso bajo supuestos conservadores, el programa resultó rentable: las tasas internas de retorno estimadas oscilan entre 58 % y 169 %; esto posiciona a la segunda etapa del PAEF como una intervención costo-eficiente.