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Item Unknown6. ¿Qué tan predecible es la tasa de cambio?(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, BibianaEste capítulo analiza la predictibilidad de las tasas de cambio, destacando su importancia para tomadores de decisiones como hogares, empresas y mercados financieros. Aunque las tasas de cambio son esenciales para la economía global, el texto concluye que su comportamiento es altamente impredecible debido a la naturaleza de los mercados eficientes.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 6.¿Qué tan predecible es la tasa de cambio?. Pág.:71-78Item UnknownInforme de la Junta Directiva al Congreso de la República - Marzo de 2024(Banco de la República) Bonilla-González, Ricardo; Acosta-Navarro, Olga Lucía; Steiner-Sampedro, Roberto; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Jaramillo-Vallejo, Jaime; Villar-Gómez, LeonardoEn el curso de 2023 la economía colombiana avanzó en el ajuste macroeconómico requerido para lograr un crecimiento compatible con su capacidad productiva y con la estabilidad externa y de precios. Fue así como después de registrar crecimientos históricamente altos en 2021 (10,7 %) y 2022 (7,3 %), que llevaron el producto interno bruto (PIB) a niveles superiores a los registrados antes de la pandemia, la actividad económica se desaceleró durante 2023, para cerrar el año con una variación anual del 0,6 %. El débil crecimiento económico se explicó por una pérdida de dinamismo de la demanda interna, la cual se contrajo un 3,8 % en 2023, como respuesta, en parte, a las políticas monetaria y fiscal que fueron necesarias para facilitar el proceso de ajuste. La política monetaria contraccionista se ejecutó mediante incrementos progresivos de la tasa de interés de política a partir de septiembre de 2021. Por su parte, el ajuste fiscal implicó una reducción del déficit del Gobierno General, que cayó del 6,5 % al 2,5 % del PIB entre 2022 y 2023. El menor dinamismo de la demanda interna provino fundamentalmente de una significativa contracción de la formación bruta de capital (inversión), principalmente en los rubros de maquinaria y equipo, vivienda y obras civiles. Adicionalmente, el consumo total de los hogares se desaceleró, y sus componentes de bienes durables y semidurables se contrajeron. Un factor en la desaceleración del crecimiento fue el ambiente de incertidumbre que afectó las decisiones de inversión. La moderación de la demanda interna se reflejó en una disminución del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, el cual pasaría del 6,2 % del PIB en 2022 al 2,7 % en 2023, contribuyendo a reducir la vulnerabilidad de la economía ante eventuales deterioros en el contexto externo. Igualmente, el ajuste macroeconómico se reflejó en el inicio de la convergencia de la inflación hacia la meta. A pesar de las diversas presiones que todavía subsisten, la inflación cerró el año en el 9,3 % y en enero descendió al 8,3 %, sustancialmente por debajo del pico del 13,3 % registrado en marzo de 2023. Además de la reducción de la inflación, también se produjo una revisión a la baja de la mayoría de las medidas de expectativas de inflación, que ahora señalan más claramente una trayectoria descendente de la variación de precios. Específicamente, la encuesta mensual de analistas que realiza el Banco mostró que entre enero y diciembre del año anterior las expectativas de inflación a un año en la mediana de la muestra se redujeron del 7,7 % al 5,7 % y a dos años del 4,5 % al 3,8 %. Igualmente, las expectativas que se extraen de los mercados de deuda pública ajustadas mostraron reducciones para todos los plazos. La disminución de las expectativas de inflación constituye un avance importante en el propósito de la Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) de conducir la inflación hacia su meta a más tardar a mediados de 2025, según lo manifestó en su sesión de noviembre pasado. El favorable comportamiento de la inflación en enero, al descender al 8,3 % y al 7,8 % para la inflación anual total y para la inflación básica, respectivamente, dará un nuevo impulso a la revisión a la baja de las expectativas de inflación a corto y mediano plazos, en beneficio de la convergencia de la inflación a la meta en el plazo propuesto por la JDBR. Los desarrollos favorables en materia de inflación y sus expectativas llevaron a que la JDBR decidiera reducir en 25 puntos básicos (pb) la tasa de interés de política en cada una de sus sesiones de diciembre y enero, para un recorte total de 50 pb. En su sesión de enero todos los miembros de la JDBR coincidieron en que se presentaban las condiciones propicias para continuar reduciendo la tasa de interés de política en el transcurso de 2024, sujeto a la convergencia de las expectativas de inflación a la meta y a los demás indicadores sobre la estabilidad macroeconómica del país. La recuperación de la actividad económica se favorecerá con las menores tasas de interés e incentivos apropiados que promuevan la sinergia entre los sectores público y privado para cumplir sus planes de inversión. Desde esta perspectiva, las proyecciones de crecimiento del equipo técnico prevén una expansión moderada en 2024 de alrededor del 0,8 %, y pronostican que hacia 2025 la economía entraría en una fase de recuperación importante, logrando un crecimiento anual del 3,5 %. Al mismo tiempo, el equipo técnico prevé que la inflación para finales de 2024 sería del 5,9 % y del 2,8 % al cierre de 2025.Recuadro 1 - El papel de la credibilidad en las acciones de política monetaria del banco centralRecuadro 2 - Evolución de los flujos de venta de los inversionistas extranjeros en el mercado de deuda pública local y el papel de los fondos de pensiones como agentes estabilizadores en este mercado durante 2023Reportes, Boletines e Informes. 2024-03-01Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Marzo de 2024Item Open Access
Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Febrero de 2025(Banco de la República) Guevara-Castañeda, Diego Alejandro; Villamizar-Villegas, Mauricio; Acosta-Navarro, Olga Lucía; Taboada-Arango, Bibiana; Moisa-Elicabide, Laura Carla; Giraldo-Giraldo, César Augusto; Villar-Gómez, Leonardo; Steiner-Sampedro, Roberto; Jaramillo-Vallejo, JaimeEl Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial estiman que la economía global creció un 3,2 % en 2024, ritmo similar al observado en 2023 (3,3 %). Este resultado ocurrió en un contexto de moderación de la inflación, la cual indujo a los bancos centrales de las economías avanzadas a iniciar un ciclo de reducción de las tasas de interés de política monetaria, en tanto que varios países de América Latina prosiguieron con los recortes iniciados con antelación. Este alivio ofreció un estímulo al consumo privado en muchos países, que en el caso de Estados Unidos impulsó su crecimiento por encima de las proyecciones iniciales. Otras economías, como Brasil, mostraron también sorpresas positivas en su crecimiento como respuesta al mayor consumo privado y a la expansión del gasto público. En China el crecimiento económico alcanzó el objetivo del gobierno del 5,0%, luego de la implementación de medidas de impulso fiscal y monetario. En Europa se dio una ligera recuperación económica, favorecida por la menor inflación y la reducción de las tasas de interés, aunque algunas economías de la zona, como Alemania, continuaron enfrentando dificultades en su sector industrial y un bajo crecimiento económico. La moderación de la inflación en varios países, luego de los altos niveles observados en los dos años anteriores, se vio limitada durante el segundo semestre de 2024 por incrementos en los costos de la energía y la persistencia en la inflación de los servicios. Fue así como en algunas economías avanzadas, tales como Canadá, la zona del euro y el Reino Unido, donde la inflación total había retornado en septiembre al objetivo de sus bancos centrales, volvió a repuntar en los últimos meses del año. Asimismo, en Estados Unidos la inflación aumentó hacia finales del año, y se ubicó en el 2,9% en diciembre. Esto limitó la corrección de la inflación en los países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la cual entre 2023 y 2024 disminuyó del 5,9% al 4,7% para la inflación total, y del 6,7% al 4,9% para la inflación básica. En América Latina, en donde el ciclo de endurecimiento de la política monetaria había empezado primero que en las economías avanzadas, se observó una dinámica heterogénea en materia inflacionaria. En los casos de Chile, Brasil y México la inflación aumentó en los últimos meses del año, y al cierre de 2024 se ubicó en el 4,5% para Chile; 4,8% en Brasil y 4,2% en México, en tanto que en Perú se mantuvo a la baja, hasta ubicarse en un 2,0 % al final del año, el punto medio de su rango meta. En Colombia la inflación continuó moderándose a lo largo del año, a pesar de lo cual terminó en el 5,2% en 2024, cifra por encima del nivel registrado en los principales países de la región.Reportes, Boletines e Informes. 2025-02-28Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Febrero de 2025Item Unknown11. ¿Qué tanto ayuda la tasa de usura al consumidor?(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, BibianaEl capítulo once, examina la implementación, evolución y los efectos de la tasa de usura en Colombia, definida como el tope máximo que una entidad financiera puede cobrar por intereses sobre un préstamo. Aunque la tasa de usura busca proteger a los consumidores, su impacto ha generado un debate significativo en la literatura económica debido a sus posibles efectos negativos sobre el acceso al crédito.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 11.¿Qué tanto ayuda la tasa de usura al consumidor?. Pág.:117-129Item UnknownReport of the Board of Directors to the Congress of Colombia - July 2025(Banco de la República) Ávila-Plazas, Germán; Acosta-Navarro, Olga Lucía; Moisa-Elicabide, Laura Carla; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Giraldo-Giraldo, César Augusto; Villar-Gómez, LeonardoReportes, Boletines e Informes. 2025-08-27Report of the Board of Directors to the Congress of Colombia, July 2025Item Unknown21. ¿Cómo contribuye la investigación del banco en el desarrollo de las políticas públicas del país?(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Arango-Lozano, Lucía; Taboada-Arango, BibianaEn este capítulo los lectores conocerán como desde su fundación en 1923, el Banco de la República ha desempeñado un papel crucial en el desarrollo económico y social de Colombia. Entre otras cosas, a través de investigaciones de alta calidad con enfoque en temas clave, combinado con estrategias de descentralización y colaboración, ha permitido un impacto significativo en la formulación de políticas públicas y el desarrollo del país. La Red Investigadores de Economía amplifica este esfuerzo al fomentar una comunidad académica inclusiva y descentralizada.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 21.¿Cómo contribuye la investigación del banco en el desarrollo de las políticas públicas del país?. Pág.:217-228Item Unknown7. ¿Vale la pena la intervención cambiaria?(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, BibianaEl capítulo analiza la utilidad, efectividad, justificación y costos de la intervención cambiaria en un régimen de flotación flexible, explorando sus implicaciones para la economía y el sector financiero en Colombia.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 7.¿Vale la pena la intervención cambiaria?. Pág.:79-86Item Open Access
Report of the Board of Directors to the Congress of Colombia - March 2021(Banco de la República) Board of Directors; Carrasquilla-Barrera, Alberto; Board Members; Soto-Losada, Carolina; Steiner-Sampedro, Roberto; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Governor; Villar-Gómez, LeonardoReportes, Boletines e Informes. 2021-10-01Report of the Board of Directors to the Congress of the Republic - March of 2021Item Unknown8. ¿Por qué importan los flujos de capital?(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, BibianaEl capítulo analiza el papel de los flujos de capital en la economía, abordando su impacto, tipos, ventajas, desventajas y las interacciones con la política monetaria. También ofrece una caracterización de los inversionistas y destaca la importancia de gestionar estos flujos de manera efectiva.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 8.¿Por qué importan los flujos de capital?. Pág.:87-96Item UnknownRecuadro 1: La historia del dinero contada desde las islas Yap(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, BibianaLas islas Yap, en Micronesia, destacan por su sistema único de moneda: las rai, enormes discos de piedra caliza que servían como depósito de valor. Este sistema refleja conceptos universales sobre la confianza y el valor del dinero, comparables con el patrón oro. La experiencia de Yap ilustra cómo el dinero depende más de la confianza y el consenso social que de su valor intrínseco. Este sistema resalta principios fundamentales del funcionamiento monetario moderno, desde el respaldo físico hasta la transición hacia monedas fiduciarias basadas en la confianza.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo Recuadros. Pág.:271-273Item Open Access
Evolución de las transferencias monetarias en Colombia(Banco de la República) Acosta, Karina; Taboada-Arango, Bibiana; Otero-Cortés, Andrea Sofía; Bonet-Morón, Jaime; Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER)Los programas de protección social se han convertido en una herramienta indispensable y muy efectiva para mejorar las condiciones de vida de la población en situación de pobreza y vulnerabilidad. Este documento revisa los cinco principales programas de transferencias monetarias en Colombia, y estudia su historia, focalización, cobertura, operatividad y los compromisos fiscales derivados de su implementación. Asimismo, hace una revisión de las evaluaciones de impacto de estos programas y sus resultados en múltiples indicadores sociales. Este trabajo es un primer intento de consolidar la información existente sobre el tema en Colombia, que permite entender de manera comprehensiva el alcance y retos de estos programas, así como identificar posibles áreas de investigación y mejoras.Documentos de trabajo. 2023-04-14Documentos de Trabajo Sobre Economía Regional y Urbana; No. 315Item Open Access
14. ¿Por qué el Banco de la República no le presta al sector privado?(Banco de la República) Taboada-Arango, Bibiana; Villamizar-Villegas, MauricioEl capítulo analiza por qué el Banco de la República no financia al sector privado, explicando los efectos negativos que esto tendría sobre la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación. También se revisa la historia de la política monetaria en Colombia y el impacto de modelos anteriores que promovían esta práctica. Los autores resalta la importancia de preservar la independencia del Banco de la República y de mantener su enfoque en la estabilidad de precios. A la vez, subraya la relevancia de instituciones especializadas para atender las necesidades de financiamiento del sector productivo.Capítulos de libro. 2024-12-22Capítulo 14.¿Por qué el Banco de la República no le presta al sector privado?. Pág.147-153Item Open Access
18. Cambio climático, política monetaria y bancos centrales(Banco de la República) Taboada-Arango, Bibiana; Villamizar-Villegas, MauricioEl cambio climático es un desafío global con efectos profundos en la economía y la estabilidad financiera. Este capítulo aborda cómo los bancos centrales, incluyendo el Banco de la República en Colombia, deben ajustar su política monetaria y sus actividades ante los riesgos físicos y de transición derivados del cambio climático.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 18. Cambio climático, política monetaria y bancos centrales. Pág.:185-195Item Open Access
Introducción(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, BibianaEste libro intenta aterrizar los conceptos más complejos en un esfuerzo de informar al público no especializado del trasfondo de las decisiones y el rol del Banco de la República. En otras palabras, es una veeduría o rendición de cuentas al público, un mandato intrínseco de los servidores públicos. En el libro buscamos reconocer las limitaciones de la política monetaria, sin caer en la monotonía monetaria y admitiendo que el campo teórico y empírico de la materia está en evolución constante. Ya el lector será el juez de este balance propuesto. El libro se puede leer en cualquier orden y sus capítulos son autocontenidos. Los temas desarrollados son atemporales, pero se incluyen ejemplos históricos o coyunturales para evidenciar situaciones específicas a las que se enfrenta la política monetaria. Para abordar los temas, algunos controversiales, se dividen en seis grandes bloques y tres recuadros, donde se espera que un público no especializado se acerque a los temas de banca central y que contribuya a su compresión sobre la importancia de una política monetaria independiente y enfocada en la estabilidad de precios y el crecimiento sostenible.Capítulos de libro. 2024-11-22Introducción. Pág.:25-27Item Open Access
Report of the Board of Directors to the Congress of Colombia - July 2022(Banco de la República) Restrepo, José Manuel; Carrasquilla-Barrera, Alberto; Steiner-Sampedro, Roberto; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Jaramillo-Vallejo, Jaime; Villar-Gómez, LeonardoIn compliance with Article 5, Act of Congress 31/1992, the Board of Directors of Banco de la República hereby submits to the Congress of the Republic of Colombia their Report to Congress on the macroeconomic results for the fi rst half of 2022 and the outlook for what remains of the year for its consideration. The recent developments in infl ation and the decisions made by the Bank’s Board of Directors in this context are presented. Furthermore, the changes in the local financial and the credit markets, the country’s foreign balance, the breakdown of the foreign reserves and their performance, the fi nancial position of the Bank and its forecasts, and the trend of payments in the Colombian economy are described. Cordially, Leonardo Villar Gómez Gerente GeneralReportes, Boletines e Informes. 2024-06-14Report of the Board of Directors to the Congress of Colombia - July 2021Item Open Access
23. ¿Qué significa estar en recesión económica?(Banco de la República) Taboada-Arango, Bibiana; Villamizar-Villegas, MauricioEn este capitulo, los autores introducen al lector el concepto de recesión económica, para Taboada y Villamizar es un término ampliamente utilizado, pero su definición y medición varían entre países. En Colombia, si bien se han evitado recesiones recientes, los ajustes económicos siguen teniendo costos significativos.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 23.¿Qué significa estar en recesión económica?. Pág.:239-245Item Open Access
9. ¿Cómo se relacionan las utilidades del sistema financiero con cambios en la tasa de política monetaria?(Banco de la República) Villamizar-Villegas, Mauricio; Steiner-Sampedro, Roberto; Taboada-Arango, Bibiana; Bernal-Rojas, ManuelaEl capítulo analiza la relación entre la tasa de política monetaria (TPM) y las utilidades del sistema financiero en Colombia, concluyendo que no existe una conexión sistemática entre ambas. Este resultado se debe a la naturaleza impersonal de las decisiones del Banco de la República y a la complejidad de los factores que afectan las utilidades de los bancos. Además, destaca la complejidad de los mecanismos de transmisión monetaria en economías con estructuras financieras concentradas como la de Colombia.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 9. ¿Cómo se relacionan las utilidades del sistema financiero con cambios en la tasa de política monetaria?. Pág.:97-107Item Open Access
Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Julio de 2023(Banco de la República) Bonilla-González, Ricardo; Acosta-Navarro, Olga Lucía; Steiner-Sampedro, Roberto; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Jaramillo-Vallejo, Jaime; Villar-Gómez, LeonardoEn el transcurso del primer semestre de 2023 la economía colombiana continuó avanzando en el proceso de ajuste requerido para corregir los desequilibrios macroeconómicos y controlar las presiones inflacionarias acumuladas tras los diversos choques de oferta y la rápida expansión de la demanda durante 2021 y 2022, la cual superó el crecimiento potencial de la economía. El ajuste económico en curso ha sido posible gracias a la moderación del crecimiento de la demanda interna y a la progresiva disolución de los choques de oferta que elevaron los costos de producción. La demanda interna comenzó a desacelerase en los últimos meses de 2022 y se contrajo un -0,2 % en el primer trimestre de este año, debido al menor crecimiento del consumo de los hogares y a la caída de la formación bruta de capital. Por su parte, los menores precios internacionales de las materias primas, la paulatina normalización de las cadenas de suministro y la apreciación de la tasa de cambio han contribuido a disipar los choques de oferta, lo cual se ha reflejado en una disminución de la inflación anual de precios al productor desde un nivel del 19,2 % a finales de 2022 al 4,7 % en junio de 2023 1. El menor dinamismo de la demanda interna se ha venido reflejando en una desaceleración progresiva de la actividad económica. Es así como en el primer trimestre de 2023 el PIB registró un crecimiento anual del 3,0 %, ritmo equivalente a una tercera parte del crecimiento promedio anual que se observó durante los tres primeros trimestres de 2022 (9,1 %). Según el indicador de seguimiento de la economía (ISE) que elabora el DANE, esta pérdida de dinamismo continuó en abril y mayo, al registrarse variaciones de ese indicador del -0,8 % y 0,6 %, respectivamente, frente a los mismos meses de 2022. Estos resultados fueron inferiores a lo observado en marzo (1,4 %), en la serie del ISE ajustada por efecto estacional y calendario. Ello apunta a que el crecimiento del PIB seguirá declinando en el segundo trimestre, lo cual es coherente con el pronóstico de crecimiento del PIB ligeramente inferior al 1,0 % para 2023 elaborado por el equipo técnico. A pesar de la desaceleración económica en curso, el mercado laboral sigue mostrando fortaleza, como se deduce del continuo descenso de la tasa de desempleo en el agregado nacional hasta el trimestre móvil terminado en mayo (10,4 %), su valor más bajo desde el inicio de la pandemia del covid-19 2. La desaceleración de la actividad económica es un fenómeno que se anticipaba, en parte, como resultado de la política monetaria restrictiva que adoptó el Banco de la República para controlar las presiones inflacionarias. A la menor actividad económica también estaría contribuyendo una política fiscal menos expansionista que en 2022, según se contempla en los pronósticos presentados en el Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2023 (MFMP-23). A esto se añadió una desaceleración de la demanda externa relevante para el país debido al menor crecimiento de los socios comerciales, en un contexto internacional de altas tasas de interés de política monetaria, tasas de inflación por encima de sus metas y elevada incertidumbre generada por la prolongación de la invasión de Rusia a Ucrania. La Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) ha sido reiterativa en sus diversas comunicaciones sobre la necesidad de adelantar este proceso de ajuste, para lograr el retorno gradual de la inflación a la meta del 3 %, corregir los desequilibrios macroeconómicos y asegurar la sostenibilidad del crecimiento económico en el largo plazo. La responsabilidad constitucional que recae sobre el Banco de la República, sobre la cual se hizo énfasis en el pasado Informe al Congreso, exige mantener una inflación baja y estable en consonancia con la política económica en general, de manera que permita apoyar un crecimiento económico sostenible y un balance externo financiable. Las decisiones de política monetaria se han adoptado con el respaldo de la sólida base institucional y técnica que soporta el esquema de inflación objetivo, cimentada en la experiencia acumulada durante más de dos décadas por el banco central. Los motivos específicos que ha tenido la JDBR para emprender un proceso de ajuste monetario, el más fuerte desde que el Banco de la República adoptó la estrategia de inflación objetivo, han sido complejos y de diversa índole. Las presiones inflacionarias provinieron inicialmente de choques de oferta de origen externo e interno que presionaron al alza los costos y precios de los alimentos y otros productos de consumo, a las cuales se agregaron presiones de origen cambiario. Estos choques llevaron a un incremento de las expectativas de inflación, lo cual desató un proceso de indexación de precios, que se exacerbó debido a los excesos de demanda que surgieron en 2022. La respuesta de la política monetaria mediante el incremento de las tasas de interés buscaba reducir los excesos de demanda, contener el aumento de las expectativas y limitar los efectos de la indexación de precios. Todo ello crea las condiciones propicias para permitir que, a medida que los choques de oferta cedan y se alivien, y con ello las presiones de costos, la inflación empiece a reducirse. Este es un proceso que se cumple con cierto rezago, pero que, dado el tiempo que la política monetaria lleva actuando, ya se ha empezado a producir, como lo mostró la reciente disminución de la tasa de inflación y la revisión a la baja de sus expectativas a diferentes plazos. Acorde con el mandato constitucional de asegurar una coordinación de la política monetaria con la política económica general, además de mitigar las presiones inflacionarias, el ajuste monetario viene cumpliendo el propósito de corregir los desequilibrios macroeconómicos que ponen en riesgo la estabilidad de la economía colombiana. Al respecto, no cabe duda de que el crecimiento del PIB del 7,3 % en 2022 fue sobresaliente, al haber más que duplicado el crecimiento mundial (3,5 %) y superado ampliamente la expansión de América Latina y el Caribe (3,9 %), según cifras del FMI. Un dinamismo económico tan elevado trae importantes ganancias de bienestar, en particular cuando permite reducir las tasas de desempleo, como ha venido ocurriendo en Colombia; sin embargo, es un crecimiento insostenible en tanto se fundamenta en una situación fiscal ampliamente deficitaria y en un preocupante incremento en el endeudamiento de los hogares. Ello generó un exceso de demanda agregada que no solo presionó al alza la inflación y sus expectativas, sino que también amplió el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos a niveles históricamente altos durante varios años. El déficit de la cuenta corriente aumentó desde un nivel del 5,6 % del PIB en 2021, que ya era elevado, a uno del 6,2 % del PIB en 2022, uno de los más altos observados en Colombia. La ampliación del desbalance externo en 2022 se produjo en un año en el que los precios internacionales del petróleo, el carbón y el café se mantuvieron en niveles favorables, lo que contribuyó al buen desempeño de las exportaciones. No obstante, para cubrir los faltantes de oferta, la economía incrementó de manera importante su demanda de importaciones, impidiendo una reducción del desbalance externo. Como consecuencia, la economía colombiana recurrió a un mayor endeudamiento externo, bien sea como flujo de inversión de portafolio o como endeudamiento directo. Todo esto muestra la vulnerabilidad que significa para la economía mantener un nivel de gasto que supera significativamente sus ingresos. La política monetaria restrictiva, junto con el aumento en la carga tributaria, han venido induciendo un ajuste progresivo de estos desequilibrios. La desaceleración de la demanda interna iniciada a partir del cuarto trimestre de 2022 ocurrió de la mano de una moderación del consumo de los hogares, cuyo crecimiento en el primer trimestre de 2023 fue del 3,0 %, comparado con un incremento del 9,5 % en 2022. Esto último se ha reflejado en una desaceleración del crédito de consumo, que pasó de crecer desde un ritmo cercano al 23 % anual a finales del tercer trimestre del año anterior, a algo menos del 7,0 % anual a mediados de junio de 2023. De haberse continuado con una expansión tan rápida del crédito de consumo, se habría podido generar una situación insostenible sobre la capacidad de pago de los hogares. Asimismo, la formación bruta de capital, que tuvo un desempeño sobresaliente en 2022, empezó a mostrar ajustes en sus principales componentes. La principal fuente de dicha corrección ha sido la inversión en maquinaria y equipo, que en el primer trimestre del año presentó caídas tanto en términos trimestrales como anuales, principalmente en el rubro de equipo de transporte. A la par con el avance en la corrección de los desequilibrios macroeconómicos, la inflación total interrumpió la tendencia creciente que mantuvo hasta marzo de 2023. En efecto, luego de alcanzar un nivel del 13,1 % al cierre del año anterior, la inflación total se mantuvo estable alrededor del 13,3 % durante los primeros tres meses de 2023, y a partir de abril empezó a descender, para ubicarse en 12,1 % en junio. Los alimentos han sido el rubro que más ha contribuido a este cambio de tendencia, al haber reducido su variación anual del 27,8 % en diciembre pasado al 14,3 % en junio. Esta variación ha sido compensada en alguna medida por el incremento de la inflación de regulados, debido a los sucesivos aumentos en los precios de la gasolina. Por su parte, la inflación básica (sin alimentos ni regulados) continúa mostrando rigidez, al ubicarse en el 10,5 % en junio, lo que refleja procesos de indexación de precios. La subcanasta de servicios ha sido especialmente afectada por el fenómeno de indexación, a lo cual se han agregado las presiones de costos laborales, el aumento en los precios de los alimentos que han presionado al alza las comidas fuera del hogar y la elevada demanda por servicios de entretenimiento. Este comportamiento debería ir cediendo a medida que los efectos de la política monetaria terminen por transmitirse a la economía, y la tendencia decreciente de la inflación se refleje en una revisión a la baja de las expectativas de variación de precios por parte del público. Así lo prevén los pronósticos del equipo técnico y las expectativas del mercado que anticipan una inflación decreciente durante los próximos dos años.1 Corresponde a la variación anual del IPP de oferta interna.2 Al cierre de este Informe se conocieron los datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares de junio, con los cuales la tasa de desempleo se mantuvo estable en su medición desestacionalizada del agregado nacional para el trimestre móvil (10,3 %), aunque con una reducción para el dato puntual de junioRecuadro 1. Evolución reciente del balance ahorro-inversión y su financiamientoRecuadro 2. Efectos económicos de la indexación y su prevalencia en ColombiaRecuadro 3. Resiliencia del sistema financiero colombiano: análisis a partir del reciente período de estrés bancario en Estados UnidosRecuadro 4. La digitalización reciente de los pagos en ColombiaReportes, Boletines e Informes. 2023-08-03Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Julio de 2023Item Open Access
22. ¿Importa el mercado laboral en la política monetaria?(Banco de la República) Taboada-Arango, Bibiana; Villamizar-Villegas, MauricioPara Taboada y Villamizar, el mercado laboral juega un papel crucial en la política monetaria, ya que las decisiones de los bancos centrales buscan equilibrar el empleo y la estabilidad de precios. Aunque la política monetaria puede suavizar las fluctuaciones económicas, los problemas estructurales del mercado laboral colombiano requieren reformas profundas lideradas por el Gobierno y el Congreso. Estas reformas son esenciales para reducir el desempleo estructural, aumentar la productividad y mejorar las condiciones laborales en el país.Capítulos de libro. 2024-11-22Capítulo 22.¿Importa el mercado laboral en la política monetaria?. Pág.:229-238Item Open Access
Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Marzo de 2023(Banco de la República) Ocampo-Gaviria, José Antonio; Steiner-Sampedro, Roberto; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Jaramillo-Vallejo, Jaime; Acosta-Navarro, Olga Lucía; Villar-Gómez, LeonardoIntroducción En 2023 el Banco de la República celebra 100 años de su fundación. Este es un aniversario de gran significado, el cual ofrece la oportunidad de resaltar el aporte que el Banco ha hecho al desarrollo del país. Su trayectoria como garante de la estabilidad monetaria lo ha consolidado como la institución estatal independiente que genera mayor confianza entre los colombianos por su transparencia, capacidad de gestión y el cumplimiento efectivo de las funciones de banca central y culturales encomendadas en la Constitución y la Ley. En una fecha tan importante como esta, la Junta Directiva del Banco de la República (JDBR) hace un reconocimiento a las generaciones de directivos y funcionarios que con su compromiso y dedicación contribuyeron a engrandecer esta institución1. El mandato del Banco de la República se consolidó en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, para cuya integración los ciudadanos tuvieron la oportunidad de elegir a las setenta personas que tendrían como tarea redactar una nueva constitución. Los dirigentes de los tres movimientos políticos más votados fueron elegidos presidentes de la Asamblea, y esta presidencia tripartita reflejó la pluralidad y la necesidad de consenso entre las diferentes fuerzas políticas para sacar adelante la reforma. Entre los asuntos considerados, la Asamblea Nacional Constituyente le otorgó especial importancia a la estabilidad monetaria. Por esta razón decidió incluir el tema de banca central y dotar al Banco de la República de la autonomía necesaria para utilizar los instrumentos a su cargo sin injerencia de otras autoridades. El constituyente entendió que velar por la estabilidad de precios es un deber del Estado y que la entidad responsable de este cometido debe estar consagrada en la Constitución y contar con la capacidad técnica y autonomía institucional necesaria para adoptar las decisiones que considere pertinentes para alcanzar este objetivo fundamental, en coordinación con la política económica general. En particular, el artículo 373 estableció que “el Estado, por intermedio del Banco de la República, velará por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de la moneda”, disposición que coincidía con el esquema de banca central adoptado por países exitosos en el control de la inflación. En 1999, mediante sentencia 481, la Corte Constitucional indicó que “el deber de mantener la capacidad adquisitiva de la moneda no solo se predica de la autoridad monetaria, crediticia y cambiaria, esto es de la Junta del Banco de la República, sino también de quienes tienen responsabilidades en la formulación y ejecución de la política económica general del país” y que “la finalidad constitucional básica del Banco de la República es la protección de la moneda sana, pero esa autoridad debe tomar en consideración en sus decisiones los otros objetivos económicos de la intervención del Estado, como el pleno empleo, pues sus funciones deben coordinarse con la política económica general.” La reforma al Banco de la República concertada en la Constituyente de 1991 y en la Ley 31 de 1992 se puede resumir en los siguientes aspectos: i) asignó al Banco un mandato específico: mantener la capacidad adquisitiva de la moneda, en coordinación con la política económica general; ii) designó a la JDBR como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia; iii) otorgó al Banco y a su Junta Directiva un importante grado de independencia frente al Gobierno; iv) prohibió al Banco otorgar crédito al sector privado distinto del financiero; v) estableció que para otorgar crédito al Gobierno se requería del voto unánime de su Junta Directiva, a menos que se trate de operaciones de mercado abierto; vi) determinó que el legislador, en ningún caso, podrá ordenar cupos de crédito a favor del Estado o de los particulares; vii) designó al Congreso, en representación de la sociedad, como principal destinatario del ejercicio de rendición de informes del Banco; y viii) delegó en el presidente de la República la función de inspección, vigilancia y control sobre el Banco de la República. Los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente entendieron claramente que los beneficios de una inflación baja y estable se extienden a toda la sociedad y contribuyen al buen funcionamiento del sistema económico. Entre los más importantes cabe mencionar que una inflación baja promueve el uso eficiente de los recursos productivos, al permitir que los precios relativos guíen de mejor forma la asignación de recursos, lo cual promueve el crecimiento económico y aumenta el bienestar de la población. Igualmente, una inflación baja reduce la incertidumbre sobre la rentabilidad esperada de la inversión y sobre el precio futuro de los activos, lo que aumenta la confianza de los agentes económicos, facilita la financiación de largo plazo y estimula la inversión. Una inflación baja evita redistribuciones arbitrarias del ingreso y la riqueza, debido a que los estratos de ingresos bajos de la población no pueden protegerse de la inflación mediante la diversificación de sus activos, y concentran una elevada proporción de su ingreso en la compra de alimentos y otros bienes básicos, ítems que generalmente son los más afectados por los choques inflacionarios2. Por otra parte, una baja inflación facilita las negociaciones salariales, lo cual crea un buen clima laboral y reduce la volatilidad del nivel de empleo. Finalmente, una inflación baja contribuye a que el sistema de impuestos sea más transparente y equitativo, al evitar las distorsiones que la inflación introduce sobre el valor de los activos y de los ingresos que componen la base tributaria. Desde el punto de vista de la autoridad monetaria, uno de los beneficios más relevantes de una inflación baja es la credibilidad que los agentes económicos adquieren en la meta de inflación, lo que la convierte en un ancla nominal efectiva sobre el nivel de precios. Al recibir su mandato, y en uso de su autonomía, el Banco de la República empezó a anunciar metas puntuales de inflación anual a partir de 1992. Si bien en esta primera etapa las metas de inflación propuestas no se lograron cumplir de forma precisa, sí se consiguió imprimirle a la inflación una tendencia descendente, que la llevó desde un nivel del 32,4% en 1990 al 16,7% en 1998. Para aquella época la tasa de cambio se mantenía dentro de una banda, lo cual limitaba la efectividad de la política monetaria, que buscaba cumplir simultáneamente una meta de inflación y un objetivo de tasa de cambio. La crisis asiática se contagió a las economías emergentes y afectó de manera importante a la economía colombiana. La tasa de cambio presentó una fuerte presión a la depreciación al cerrarse el acceso al financiamiento externo en condiciones de un elevado desequilibrio externo. Lo anterior, junto con la falta de flexibilidad cambiaria, impidió hacer una política monetaria contracíclica, lo que condujo a una contracción del PIB del 4,2% en dicho año. En este contexto de desaceleración económica, la inflación anual se redujo al 9,2% a finales de 1999, situándose por debajo de la meta del 15% que se había fijado para ese año. Este episodio reveló plenamente lo costoso que podría ser, en términos de actividad económica, el tener simultáneamente metas para la inflación y para la tasa de cambio. Hacia finales de 1999 el Banco de la República anunció la adopción de un nuevo régimen de política monetaria que denominó Esquema de Inflación Objetivo. Este régimen, conocido internacionalmente como ‘Inflation Targeting,’ venía ganando creciente aceptación en países desarrollados, al haber sido adoptado a partir de 1991 por Nueva Zelanda, Canadá e Inglaterra, entre otros, logrando importantes avances en el manejo de la inflación, sin incurrir en costos en términos de actividad económica. En América Latina, Brasil y Chile también lo acogieron en 1999. En el caso colombiano, el último requisito pendiente por cumplir para adoptar dicho esquema de política era la flexibilidad de la tasa de cambio, la cual se materializó hacia septiembre de 1999, cuando la JDBR decidió abandonar las bandas cambiarias para permitir que la tasa de cambio se determinara libremente en el mercado. De forma coherente con el mandato constitucional, el objetivo fundamental de este nuevo esquema de política consistía en “el cumplimiento de una meta de inflación que contribuya a mantener un crecimiento del producto alrededor de su capacidad potencial”3. Dicha capacidad potencial se entendía como aquel crecimiento del PIB que la economía puede obtener si utiliza plenamente sus recursos productivos. Para cumplir este objetivo la política monetaria debe cumplir necesariamente un papel contracíclico en la economía. Ello porque cuando la actividad económica está por debajo de su potencial y existen recursos ociosos, la autoridad monetaria puede reducir la tasa de interés ante la ausencia de presiones inflacionarias para estimular por esa vía la economía y, de manera inversa, cuando el producto supera su capacidad potencial. Este principio de política, que está inmerso en los modelos para guiar la postura de política monetaria, hace que, en el mediano plazo, sean totalmente compatibles los objetivos del cumplimiento de la meta de inflación y de un nivel de actividad económica compatible con su capacidad productiva. Para alcanzar este propósito, en el esquema de inflación objetivo se utiliza la tasa de interés del mercado monetario (a la cual el banco central suministra liquidez primaria a los bancos comerciales), como el instrumento primordial de política. Con ello se sustituyó la cantidad de dinero como meta intermedia de política monetaria, que el Banco de la República, al igual que varios otros bancos centrales, utilizaron por mucho tiempo. En el caso colombiano, el objetivo del nuevo esquema de política monetaria implicaba, en términos prácticos, que la recuperación de la economía, luego de la contracción ocurrida en 1999, debía lograrse al tiempo que se cumplían las metas decrecientes de inflación establecidas por la JDBR. De manera notable este propósito se cumplió. En la primera mitad de la década del 2000 la actividad económica logró una recuperación importante, hasta alcanzar un crecimiento del 6,8% en 2006. Entretanto, la inflación fue descendiendo gradualmente, en línea con las metas de inflación. Fue así como la tasa de inflación se redujo desde el 9,2% en 1999 al 4,5% en 2006, cumpliendo con la meta de inflación establecida para ese año, mientras que el PIB alcanzó su nivel potencial. Después de lograrse este equilibrio en 2006, la inflación repuntó al 5,7% en 2007, por encima de la meta del 4% fijada para ese año, debido a que el crecimiento del PIB del 7,5% superó su capacidad potencial4. Luego de comprobarse la eficacia del esquema de inflación objetivo en sus primeros años de operación, este régimen de política continuó consolidándose a medida que la JDBR y el equipo técnico ganaron experiencia en su manejo y se incorporaron modelos económicos de última tecnología para diagnosticar el estado presente y futuro de la economía, y evaluar la persistencia de los desvíos de la inflación y sus expectativas con respecto a la meta de inflación. A partir de 2010 la JDBR estableció la meta de inflación anual de largo plazo del 3%, que continúa vigente en la actualidad. La menor inflación ha contribuido a crear un entorno macroeconómico más estable, que ha favorecido el crecimiento económico sostenido, la estabilidad financiera, el desarrollo del mercado de capitales y el funcionamiento de los sistemas de pagos. Gracias a ello se lograron reducciones en la prima por riesgo inflacionario y menores tasas de interés de los TES y de crédito. A su vez, la duración de la deuda interna pública aumentó de forma importante pasando de 2,27 años en diciembre de 2002 a 5,86 años en diciembre de 2022 y la profundización financiera, medida como el nivel de la cartera como porcentaje del PIB, pasó de cerca del 20% a mediados de la década de los noventa a valores superiores al 45% en años recientes, en un contexto saludable de los establecimientos de crédito. Los logros tangibles alcanzados por el Banco de la República en el manejo de la inflación al haber contado con la autonomía que le otorgó la Constitución para cumplir con el mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda, junto con los importantes beneficios que se derivaron del proceso de llevar la inflación a su meta de largo plazo, hacen que el reto que actualmente enfrenta la JDBR de retornar la inflación a la meta del 3% sea aún más exigente y apremiante. Como es bien conocido, a partir de 2021, y especialmente en 2022, la inflación en Colombia volvió a convertirse en un serio problema económico, con elevados costos de bienestar. El fenómeno inflacionario no ha sido exclusivo de Colombia y es así como muchos otros países desarrollados y emergentes han visto alejarse sus tasas de inflación de las metas propuestas por sus bancos centrales5. Las razones de este fenómeno se han analizado en los recientes Informes al Congreso, y en esta nueva entrega se profundiza al respecto con información actualizada. La sólida base institucional y técnica que soporta el esquema de inflación objetivo bajo el cual opera la estrategia de política monetaria le da a la JDBR los elementos necesarios para enfrentar con confianza este difícil reto. Al respecto, en su comunicado del 25 de noviembre la JDBR reiteró su compromiso con la meta de inflación del 3,0%, la cual prevé alcanzar hacia finales de 20246. La política monetaria continuará enfocada en cumplir este objetivo, al tiempo que velará por la sostenibilidad de la actividad económica, tal y como lo ordena la Constitución. Las encuestas a analistas llevadas a cabo en marzo mostraron un incremento importante (del 32,3% en enero al 48,5% en marzo) en el porcentaje de respuestas que sitúan las expectativas de inflación a dos años o más en un rango entre el 3% y 4%. Este es un indicativo claro de recuperación de credibilidad en la meta de inflación a mediano plazo, lo cual guarda coherencia con el anuncio de la JDBR de noviembre pasado. La moderación de la tendencia alcista de la inflación que se observó en enero, y especialmente en febrero, contribuirá a reforzar esta revisión de expectativas de inflación, y ayudará a cumplir los objetivos propuestos. Luego de registrarse una inflación del 5,6% a finales de 2021, la inflación mantuvo una tendencia alcista a lo largo de 2022 debido a las presiones inflacionarias tanto de origen externo, asociadas con las secuelas de la pandemia y las consecuencias del conflicto bélico en Ucrania, como de origen interno, resultantes de: el fortalecimiento de la demanda local; los procesos de indexación de precios estimulados por el aumento de las expectativas de inflación; las afectaciones a la producción de alimentos provocadas por el paro de mediados de 2021, y el traspaso de la depreciación a los precios. Los aumentos del salario mínimo del 10% en 2021 y del 16% en 2022, que en ambos casos superaron la inflación observada y el incremento de la productividad, acentuaron los procesos de indexación al haber establecido un elevado referente de ajuste nominal. De esta forma, la inflación total aumentó al 13,1% a finales 2022. La variación anual de alimentos, que subió del 17,2% al 27,8% entre esos dos años, fue el factor que más influyó en la aceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Otro rubro que contribuyó de manera importante a las alzas de precios fue el de regulados, cuya variación anual aumentó del 7,1% en diciembre de 2021 al 11,8% a finales de 2022. Por su parte, la medida de inflación básica sin alimentos ni regulados subió del 2,5% al 9,5% entre finales de 2021 y finales de 2022. El aumento sustancial de la inflación básica muestra que la presión inflacionaria se extendió a la mayoría de los rubros de la canasta familiar, lo cual es característico de procesos inflacionarios con una indexación de precios generalizada, como ocurre en Colombia. La política monetaria empezó a reaccionar tempranamente a estas presiones inflacionarias. Fue así como a partir de su sesión de septiembre de 2021 la JDBR inició un cambio progresivo de la postura de la política monetaria a partir del mínimo histórico del 1,75% de la tasa de interés de política al cual se había llegado para estimular la recuperación de la economía. Este proceso de ajuste prosiguió sin interrupción a lo largo de 2022 y hasta inicios de 2023, cuando la tasa de política monetaria alcanzó el 12,75% en enero pasado, con lo cual acumuló un incremento de 11 puntos porcentuales (pp). El público y los mercados se han mostrado sorprendidos de que la inflación continuara aumentando, a pesar de los significativos incrementos de la tasa de interés. Pero como lo ha explicado la JDBR en sus diversas comunicaciones, la política monetaria actúa con rezago. Así como en 2022 la actividad económica se recuperó hasta alcanzar un nivel superior al de prepandemia, impulsada, entre otros factores, por el estímulo monetario otorgado durante el período de pandemia y de los meses subsiguientes, así también los efectos de la actual política monetaria restrictiva se irán dando paulatinamente, lo que permite esperar que hacia finales de 2024 la tasa de inflación converja hacia el 3%, como es el propósito de la JDBR. Los resultados de la inflación en enero y febrero de este año mostraron incrementos marginales decrecientes (13 pb y 3 pb respectivamente), en comparación con la variación observada en diciembre (59 pb). Esto sugiere que se aproxima un punto de inflexión en la tendencia de la inflación. En otros países de América Latina, como Chile, Brasil, Perú y México, la inflación llegó a su techo y ha empezado a descender lentamente, aunque con algunos altibajos. Es previsible que en Colombia ocurra un proceso similar durante los próximos meses. El descenso previsto de la inflación en 2023 obedecerá, entre otros factores, a las menores presiones de costos externos por cuenta de la progresiva normalización de las cadenas de suministro, a la superación de los choques de oferta por razones de clima y por los bloqueos viales de años anteriores, lo que se reflejará en menores ajustes en los precios de los alimentos, como ya se observó en los primeros dos meses del año y, por supuesto, al efecto rezagado de la política monetaria. El proceso de convergencia de la inflación a la meta será gradual y se extenderá más allá de 2023. Dicho proceso se facilitará si se revierten las presiones a la devaluación, para lo cual resulta esencial que se continúe consolidando la sostenibilidad fiscal y se eviten mensajes en diferentes frentes de la política pública que generan incertidumbre y desconfianza. _______________________________________ 1 Este Informe al Congreso contiene el recuadro 1 que resume la trayectoria del Banco de la República en estos 100 años. Adicionalmente, con auspicio del Banco, varios libros que profundizan diversos aspectos de la historia de esta institución fueron publicados en años recientes. Véase, por ejemplo: Historia del Banco de la República 1923-2015; Tres banqueros centrales; Junta Directiva del Banco de la República: grandes episodios en 30 años de historia; Banco de la República : 90 años de la banca central en Colombia. 2 Es por ello que una menor inflación se ha reflejado en la reducción de la desigualdad del ingreso medida a través del coeficiente de Gini al pasar de 58,7 en 1998 a 51,3 en el año previo a la pandemia. 3 Véase Gómez Javier, Uribe José Darío, Vargas Hernando (2002). “The Implementation of Inflation Targeting in Colombia”. Borrador de Economía, núm. 202, marzo, disponible en: https://repositorio.banrep.gov.co/handle/20.500.12134/5220 4 Véase López-Enciso Enrique A.; Vargas-Herrera Hernando y Rodríguez-Niño Norberto (2016). “La estrategia de inflación objetivo en Colombia. Una visión histórica”, Borrador de Economía, núm. 952. https://repositorio.banrep.gov.co/handle/20.500.12134/6263 5 Según el FMI, la variación porcentual de los precios al consumidor entre 2021 y 2022 pasó del 3,1 % al 7,3 % para las economías avanzadas, y del 5,9 % al 9,9 % para las economías de mercados emergentes y en vías de desarrollo. 6 https://www.banrep.gov.co/es/noticias/junta-directiva-banco-republica-reitera-meta-inflacion-3Reportes, Boletines e Informes. 2023-03-31Informe de la Junta Directiva al Congreso de la República - Marzo de 2023
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