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El empleo en Colombia, 1985: toda una misión
(Banco de la República) Pizano, Diego
El empleo productivo es una de las partes fundamentales de los ciudadanos de un país ya que al estar empleado forma una parte esencial de un estado económico digno, también, de su autoestima y de la posibilidad de contribuir en forma positiva a la comunidad que pertenecen, al no tener un empleo es difícil alcanzar estándares adecuados de salud física y mental. El profesor John Maynard Keynes, economista más influyente del siglo XX, escribía en 1931 que una tasa alta de desempleo global era la peor catástrofe de tipo económico que podría sufrir el mundo, lo cual tendría consecuencias dramáticas; en efecto, la Gran Depresión de los treinta produjo gran inestabilidad política y económica en muchos países y facilitó el ascenso de Hitler al poder. Continuando, en 1982, el doctor Betancur convocó a un grupo de profesionales, entre los cuales estaban Roberto Junguito, Hugo Palacios, Hernán Beltz, Juan Camilo Restrepo y el suscrito. Para poder adelantar un diagnóstico de la situación macroeconómica, y sugerirle políticas para manejarla; ya que en esos momentos la coyuntura era delicada; en ese tiempo la economía mundial se encontraba en un decrecimiento, se observaba que las tasas de interés estaban en un nivel muy alto; el crédito externo se cerraba para América Latina por la moratorio de pago de México; el déficit fiscal consolidado del sector público superaba el 7% del PIB, el nivel más alto de la historia económica del país; la industria mostraba un crecimiento negativo y la agricultura signos de estancamiento; la tasa de cambio estaba retrasada en más de un 40% y este factor amenazaba en forma muy seria la competitividad de todos los sectores de la economía. También, contaron con el apoyo del profesor Hollis Chenery el cuál era conocido por haber enseñado en la universidad de Stanford y haber trabajado como economista trabajado como economista en la formulación del Plan Marshall. Al presentarle la idea de crear la Misión al presidente Betancur, su reacción fue de manera positiva y al resumirle la hoja de vida del señor Chenery le pareció una buena idea que él fuera director general de la Misión, pero también buscarían a los mejores expertos colombianos para que desempeñaran un papel de primera línea en la elaboración de los informes. Se procede en ese entonces a contactar al profesor en febrero de 1985. Se tuvo varios intercambios por cartas y teléfono y desde un principio le gustó la idea, pero en ese tiempo estaba revisando la versión final de un libro sobre sobre industrialización y crecimiento para el banco Mundial y también, próximamente, iniciaría un manual sobre desarrollo económico para la empresa editorial North Holland, entre otras responsabilidades que él tenía, entonces le explico que la idea era conformar un equipo muy calificado de expertos colombianos que estarían encargados de preparar los informes, y que él actuaría como un orientador general. Entonces solicito un tiempo para pensarlo. En el mes de abril de 1985 el presidente Betancurt viajó a Washington a realizar una visita oficial a la Casa Blanca y también, en medio de la visita encontraron un espacio para que el presidente pudiera hablar con el profesor Chenery, el distinguido académico viajó desde Boston para encontrarse con ellos, el presidente le reiteró la invitación para que actuara como director de la Misión, y el profesor aceptó la designación con entusiasmo. En unas pocas unas cuentas semanas el profesor llego a Bogotá, después intercambiaron varias ideas para contratar economista de alto nivel y que conocieran a la perfección la evolución económica de Colombia y que, además, pudieran trabajar con modelos econométricos complejos, ya que el profesor Chenery utilizaba metodologías cuantitativas perfeccionistas. Luego, de investigar fue conveniente que los doctores José Antonio Campo y Manuel Ramírez ya que cumplían en forma muy adecuada estas condiciones: el primero ya era reconocido como uno de los principales historiadores económicos del país y estaba ejerciendo como director de Fedesarrollo; el segundo había sido profesor de la Universidad de los Andes y era considerado como el econometrista más profesional de Colombia. Ya definidos los términos de referencia y los contratos tanto del profesor Chenery como de los coordinadores nacionales, se procedió a identificar un grupo destacado de expertos nacionales que habían trabajado en asuntos relacionados con el mercado laboral, se procede a reconocer un grupo destacado de expertos de expertos nacionales que habían trabajado en asuntos relacionados con el mercado laboral. *** En conclusión, con el pasar del tiempo con la dirección de los mejores profesionales en economía, en los años 1989-2004 Colombia obtuvo un alto grado de estabilidad macroeconómica por unas largas décadas, lo cual se convirtió en un gran activo del país. Continuando, varios estudios demostraron que los desequilibrios fiscales y monetarios cuando son de gran impacto inciden en forma negativa sobre los niveles de empleo, crecimiento, pobreza y desigualdad. Entonces, uno de los retos fue diseñar estrategias de desarrollo que estimulen el empleo, el desarrollo sostenible y la reconciliación nacional, respetando el cumplimiento de la regla fiscal y manteniendo bajo control el crecimiento de los precios. Para ello es esencial elevar los niveles de ahorro e inversión y contar con empresarios dinámicos e innovadores, tanto nacionales como extranjeros. Para mayor información, véase Presidencia de la República, Desarrollo autosostenido de Colombia: el Consejo de Asesores Económicos del presidente Betancur, Secretaría Económica, Bogotá, 1986. Roberto Junguito y Diego Pizano, “Primary Products in Latin America”, en Ricardo French Davies y Ernesto Tironi (eds.), Latin America and the New International Economic Order, Londres: Macmillan, 1982. El texto que utilizamos fue, Hollis Chenery y Moises Syrquin, Patterns of Development 1950-1970, World Bank-Oxford University Press, 1975. Hollis Chenery, Structural Change and Development Policy, World Bank-Oxford University Press, 1979. Hollis Chenery, Industrialization and Growth, A Comparative Study. World Bank-Oxford University Press, 1986. Hollis Chenery and T. N. Srinivasan, Handbook of Development Economics. North Holland, New York, 1988. Véase, Diego Pizano, “Reflexiones sobre la política económica y la política internacional de la administración Betancur”, en Carlos Caballero (comp.), La pasión de gobernar, Bogotá: Tercer Mundo-ANIF, 1997. Véase, entre otros, Daron Acemoglu y James Robinson, Why Nations Fail, Largo, Maryland: Crown Books, 2012. El profesor Robinson abordó el tema con referencia especial a Colombia al recibir un doctorado honoris causa en la Universidad de los Andes, el 23 de marzo de 2017. Véase, IMF, “Colombia: Potential Growth”, article IV, Country Report, núm. 17/138, 2017. Departamento Nacional de Planeación, “Política nacional de desarrollo productivo”, Documento Conpes, núm. 3866, Bogotá, agosto de 2016. Estos comentarios sobre competencias y educación en línea están basados en un texto que el autor preparó para el periódico El Colombiano, con motivo de sus primeros 105 años de existencia. Medellín, 6 de febrero de 2017. Diego Pizano, “Comentarios a la ponencia de Miguel Urrutia y Rodrigo Suecún”, en Cusiana, un reto de política económica, Bogotá: DNP y Banco Mundial, 1994. Véase, por ejemplo, Santiago Herrera, “El tipo de cambio real y la cuenta corriente en el largo plazo en Colombia”, Coyuntura Económica, Bogotá, marzo. Estudios de Alberto Carrasquilla y Alberto Calderón llegan a conclusiones similares, 1997.
Capítulos de libro. 2023-05-31
XXIII.El empleo en Colombia, 1985 toda una Misión
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Prefacio a la reedición del informe de la misión de empleo
(Banco de la República) Ocampo, José Antonio
Comenzamos con la celebración a la idea doctor Diego Pizano, que es acogida por Banco de la República, de hacer una reedición del informe de la Misión de Empleo que convocó en 1985-1986 la administración del presidente Belisario Betancur. Se comunica también el honor a un gran economista colombiano, el profesor Manuel Ramírez, con quien se tuvo la oportunidad de coordinar la Misión, también, bajo la dirección del gran economista del desarrollo, el profesor Hollis Chenery. Manuel fue en nuestro país pionero y, aún más, el maestro de modelaje macroeconómico, un excelente analista de múltiples temas macro y, especialmente, microeconómicos. Una de sus virtudes era entender que la matemática era y es, ante todo, el instrumento para comprender la realidad, pero no la realidad misma; que desafortunadamente muchos economistas ignoran hasta nuestros días, también, conviene resaltar su espíritu pluralista, su humildad y su escaso deseo de figuración pública. Resumiendo, las circunstancias económicas que llevaron a la administración Betancur de convocar a la Misión no fue, por supuesto, una de las más afortunadas en esos momentos ya que América Latina estaba pasando por una crisis de deuda y, aunque Colombia era reconocida en esos momentos como un país que evitaba el sobreendeudamiento externamente experimentaba una crisis importante. Y es cuando la Misión señala la desaceleración la cual fue el fuerte en el aumento en desempleo abierto la informalidad laboral y una caída notoria de los ingresos de los trabajadores informales, este deterioro afecto con mayor severidad a mujeres y a jóvenes, a las personas con educación intermedia y a ciertas regiones, lo que volvió ampliar la brecha entre los ingresos urbano y rural. Esto implicó que se tuvieran que fijar metas de un porcentaje de crecimiento de tasas que indicaran mejoras en la economía en el país, al llegar a la década de los noventa a tampoco se logró la tasa requerida, ya que el crecimiento solo alcanzó un 3,9% anual en 1990-1997, antes de que la economía del país se sumiera en 1999 en la peor recesión desde que existen registros de las cuentas nacionales. Es cierto que entre 1993 y 1995 se alcanzaron ritmos más dinámicos, pero solo se logró con un auge de la demanda agregada, que se tradujo en un nuevo déficit externo que solo se corrigió con la crisis de fin de siglo, pero solamente durante el auge de precios de productos básicos que se experimentó entre 2003 y 2014 que se alcanzaron los crecimientos que la Misión consideró deseables: 4,8% por año. Esto ha sido sucedido por una nueva coyuntura de desaceleración económica, desencadenada por el colapso del precio del petróleo a mediados de 2014 En conclusión, La mejoría más significativa de los indicadores laborales se experimentó durante el período de crecimiento económico de 2003-2014. Después de la explosión del desempleo abierto durante la crisis de fin de siglo, cuando alcanzó niveles cercanos al 20%, se redujo a niveles de un dígito al final del auge. Sin embargo, la recuperación de los indicadores de empleo fue tardía y en realidad solo se materializó con fuerza a partir de 2007. Debe anotarse que los cambios metodológicos de las encuestas de hogares desde 2000 hacen que las cifras más recientes no sean estrictamente comparables con las anteriores. Los trabajadores informales se definen en esta estimación como los que trabajan como ayudantes no remunerados, en el servicio doméstico, por cuenta propia (excepto profesionales y técnicos) o se emplean como asalariados en empresas de hasta diez trabajadores. Los datos de la Cepal se refieren a lo que se denomina “trabajadores de baja productividad” y no son enteramente comparables con los otros datos mencionados (fuente DANE), pero el concepto de informalidad es similar. Para los indicadores parciales que estima la Cepal para Colombia en los años noventa, los datos recientes resultan también más elevados que los de entonces. Hugo López, “El mercado laboral colombiano: tendencias de largo plazo”, en Luis Eduardo Arango y Franz Hamann (eds.), El mercado de trabajo en Colombia: hechos, tendencias e instituciones, Bogotá, Banco de la República, capítulo 2, 2012. Los niveles correspondientes son: 31,7% en 1985, 37,5% en 1993, 32,4% en 2001, 36,4% en 2007 y 38,4% en 2011-2012.
Capítulos de libro. 2023-05-31
XV.Prefacio a la reedición del informe de la misión de empleo
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House Prices and International Remittances: Evidence from Colombia
(Banco de la República de Colombia) Basco, Sergi; Ojeda-Joya, Jair N.
Este artículo examina empíricamente el efecto de las remesas internacionales en los precios de la vivienda en Colombia. Las remesas internacionales son uno de los principales componentes de los ingresos de capital en economías emergentes. Consideramos el caso relevante de Colombia ya que en las últimas dos décadas, los ingresos de remesas han representado, en promedio, el 2% del Producto Interno Bruto (PIB). Una de las principales ventajas de estudiar el mercado de vivienda colombiano es la posibilidad de construir un panel de precios de vivienda nueva al nivel de proyectos individuales. Mediante el estudio de las variaciones temporales y regionales de las remesas internacionales, documentamos que estas tienen efectos heterogéneos significativos para las diferentes regiones y tipos de vivienda. En particular, encontramos que los ingresos de remesas tienen efectos positivos en los precios de la vivienda en regiones con alto desempleo y en zonas de estrato bajo. Los resultados se mantienen cuando usamos una estrategia de estimación con variables instrumentales mediante el uso de ingresos de remesas a Latinoamérica (excluyendo a Colombia). Desarrollamos un modelo estilizado con restricciones de endeudamiento para las familias y mercados segmentados de vivienda para entender mejor el mecanismo. Estos resultados sugieren que las remesas internacionales son una fuente importante de liquidez para las familias con restricciones de endeudamiento
Documentos de Trabajo. 2024-07-12
Borradores de Economía; No.1273
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Boletín de las Cuentas Nacionales Financieras por Sector Institucional - I trimestre de 2024
(Banco de la República) Subgerencia de Política Monetaria e Información Económica; Departamento Técnico y de Información Económica; Sección de Cuentas Financieras
Flujos de ahorro inversión del primer trimestre de 2024 1. Por sector institucional De acuerdo con las Cuentas Financieras calculadas por el BR, en el primer trimestre de 2024, el déficit en cuenta corriente de la economía colombiana alcanzó el 1,4% del PIB trimestral, frente al 3,5% del mismo periodo del año 2023. Lo anterior es explicado principalmente por los déficits de las Sociedades Financieras (2,7%) y de las Sociedades no Financieras (2,4%). En comparación con las cifras del primer trimestre de 2023, las necesidades de financiamiento internas y externas disminuyeron en 2,1 pp. Lo anterior se explicó principalmente por las menores necesidades de financiamiento neto de las Sociedades No Financieras (4,3 pp) y los Hogares (0,1 pp), en conjunto con el aumento en los activos financieros netos del Gobierno General (0,6 pp). Estos cambios fueron compensados parcialmente por el aumento de las necesidades de financiamiento neto de las Sociedades Financieras (2,9 pp). 2. Por instrumento financiero / financiamiento externo neto El balance trimestral negativo de ahorro inversión de la economía colombiana fue cubierto por flujos de financiamiento externos netos equivalentes al 1,4% del PIB trimestral. Los ingresos netos de recursos financieros desde el resto del mundo se canalizaron principalmente a través de inversión extranjera directa y otras participaciones de capital (F5) de 0,9% y a través de cuentas por pagar (F8) al resto del mundo de 0,7%. Lo anterior fue compensado con la disminución del endeudamiento a través de préstamos (F4) de 0,5% del PIB trimestral. En comparación con las cifras del primer trimestre de 2023, la disminución en los flujos de financiamiento externo de 2,1 pp se explicó principalmente por la menor emisión exterior neta de títulos de deuda (F3) en 3,6 pp y la menor inversión extranjera directa y otras participaciones de capital (F5) en 1,9 pp. Lo anterior se compensó parciamente con la menor acumulación de los depósitos en el exterior (F2) en 4,0 pp y un aumento en el financiamiento externo a través de cuentas por pagar (F8) en 0,5 pp. Saldos de las Cuentas Financieras del primer trimestre de 2024 1. Posición financiera neta por sector institucional Al final del primer trimestre del 2024, la economía colombiana registró una posición deudora neta con el resto del mundo equivalente al -59,1% del PIB anual. Esta es explicada por la posición deudora neta de las Sociedades No Financieras (-96,8%) y del Gobierno General (-35,1%). Lo anterior fue parcialmente compensado por las posiciones acreedoras netas de los Hogares (63,7%) y las Sociedades Financieras (8,9%). En comparación con el primer trimestre de 2023, se presentó un aumento de 3,8 pp en la posición deudora externa de la economía, explicado por la reducción en las posiciones acreedoras netas de las Sociedades Financieras (5,0 pp) y los Hogares (4,0 pp). Estos cambios fueron parcialmente compensados por la disminución de las posiciones deudoras netas de las Sociedades No Financieras (3,7 pp) y del Gobierno General (1,6 pp). 2. Posición externa neta por instrumento financiero Al final del primer trimestre de 2024, la posición deudora neta de la economía colombiana con el resto del mundo equivalente al -59,1% estuvo principalmente representada por participaciones de capital (F5) de -46,1% y préstamos (F4) de -20,8% del PIB anual. Lo anterior fue parcialmente compensado por las tenencias en el exterior de los colombianos de Efectivo y depósitos (F2) de 5,0% y las reservas internacionales en oro monetario y DEGs (F1) de 1,1%. En comparación con el primer trimestre de 2023, el aumento en la posición deudora neta de la economía de 3,8 pp se produjo principalmente por la mayor emisión externa neta de participaciones de capital (F5) en -7,3 pp. Esta variación se vio compensada por un menor nivel de endeudamiento a través de préstamos (F4) en 4,3 pp.
Reportes, Boletines e Informes. 2024-06-28
Boletín de las Cuentas Nacionales Financieras por Sector Institucional - I trimestre de 2024
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Report of the Board of Directors to the Congress of Colombia, July 2023
(Banco de la República de Colombia) Bonilla-González, Ricardo; Acosta-Navarro, Olga Lucía; Steiner-Sampedro, Roberto; Villamizar-Villegas, Mauricio; Taboada-Arango, Bibiana; Jaramillo-Vallejo, Jaime; Villar-Gómez, Leonardo
Introduction The Colombian economy continued to make progress in the adjustment process required to correct macroeconomic imbalances and control the inflationary pressure that had accumulated during the first half of 2023 from the various supply shocks and rapid expansion of demand during 2021 and 2022, which exceeded the economy’s potential growth. The ongoing economic adjustment has been made possible by the moderation of domestic demand growth and the gradual unwinding of the supply shocks that raised production costs. Domestic demand began to slow down in the last few months of 2022 and contracted -0.2% in the first quarter of this year due to slower growth in household consumption and a fall in gross capital formation. Lower international prices for raw materials, the gradual normalization of supply chains, and the appreciation of the exchange rate, in turn, have contributed to dissipate supply shocks. This has been reflected in a decrease in annual producer price inflation from a level of 19.2% at the end of 2022 to 4.7% in June 2023.1 The sluggishness of domestic demand has been reflected in a progressive slowdown in economic activity. Thus, the GDP registered an annual growth of 3.0% in the first quarter of 2023, a rate equivalent to one third of the average annual growth noted during the first three quarters of 2022 (9.1%). According to the economic monitoring indicator (EMI) prepared by DANE, this loss of strength continued in April and May as variations in this indicator of -0.8% and 0.6%, respectively, were registered compared to the same months in 2022. These results were lower than those seen in March (1.4%) in the seasonally and calendar-adjusted EMI series. This suggests that GDP growth will continue to decline in the second quarter and is consistent with the technical staff’s forecast that GDP growth will be slightly below 1.0% for 2023. In spite of the ongoing economic slowdown, the labor market continues to show strength as can be deduced from the continuous decline in the unemployment rate in the national aggregate up to the moving quarter ended in May (10.4%). This is its lowest value since the beginning of the covid-19 pandemic.2 The slowdown in economic activity was, in part, expected to result from the restrictive monetary policy adopted by Banco de la República to control inflationary pressure. A less expansionary fiscal policy than in 2022 may also be contributing to the lower economic activity based on the forecasts presented in the 2023 Medium-Term Fiscal Framework (MTPF-23). Added to this was a slowdown in foreign demand that was relevant for the country due to the lower growth of our trading partners in an international context of high monetary policy interest rates, inflation rates that exceeded their targets, and high uncertainty generated by the prolongation of Russia’s invasion of Ukraine. The Board of Directors of Banco de la República (BDBR) has been reiterating the need to proceed with this adjustment process in its various communications in order to achieve a gradual return of inflation to the 3.0% target, correct macroeconomic imbalances, and ensure the sustainability of economic growth in the long term. The constitutional responsibility that falls on Banco de la República, which was emphasized in the last Report to Congress, requires maintaining low and stable inflation in line with economic policy in general so as to support sustainable economic growth and a bankable foreign balance. Monetary policy decisions have been adopted with the support of the solid institutional and technical basis that supports the inflation targeting regime based on the experience accumulated over more than two decades by the Central Bank. The specific motives that the BDBR has had for undertaking a monetary tightening process and the strongest ones since Banco de la República adopted the inflation targeting strategy have been complex and diverse in nature. Inflationary pressure initially came from foreign and domestic supply shocks that pushed the costs and prices of food and other consumer products up. Added to this was pressure from the exchange rate. These shocks led to an increase in inflation expectations, and this triggered a process of price indexation which was exacerbated by the excess demand that emerged in 2022. The monetary policy response sought to reduce excess demand, contain the rise in expectations, and limit the effects of price indexing by increasing interest rates. All of this creates the right conditions to allow inflation to begin to decline as the supply shocks subside and thereby alleviate cost pressure. This is a process that is being accomplished albeit with some delay, but which, given the time that the monetary policy has been in place, has already begun to produce results as shown by the recent decline in the inflation rate and the downward revision of expectations for it at different periods. In accordance with the constitutional mandate to ensure coordination of monetary policy with the general economic policy in addition to mitigating inflationary pressure, the monetary adjustment has been fulfilling the purpose of correcting macroeconomic imbalances that jeopardize the stability of the Colombian economy. With respect to this, there is no doubt that the 7.3% GDP growth in 2022 was outstanding since it was more than double the global growth (3.5%) and far exceeded the expansion of Latin America and the Caribbean (3.9%) based on IMF figures. Such high economic strength brings important gains in well-being, particularly when it reduces unemployment rates as has been the case in Colombia. However, this growth is unsustainable because it is based on a fiscal situation that is largely in deficit and a worrying increase in household indebtedness. This generated an excess of aggregate demand that not only put upward pressure on inflation and expectations for it but also expanded the current account deficit of the balance of payments to historically high levels for several years. The current account deficit went from an already high level of 5.6% of the GDP in 2021 to one of 6.2% of the GDP in 2022 and was one of the highest seen in Colombia. The increase in the foreign imbalance in 2022 occurred in a year in which international crude oil, coal, and coffee prices remained at favorable levels. This contributed to the positive performance of exports. Nevertheless, in order to cover supply shortages, the economy significantly increased its demand for imports thus preventing a reduction in the foreign imbalance. As a result, the Colombian economy resorted to greater foreign indebtedness either as portfolio investment inflows or as direct indebtedness. All this shows how vulnerable the economy is when it maintains a level of spending that significantly exceeds its income. The restrictive monetary policy, together with the increase in the tax burden, has been inducing a progressive adjustment of these imbalances. The slowdown in domestic demand that began in the fourth quarter of 2022 was accompanied by a moderation in household consumption that had grown 3.0% in the first quarter of 2023 compared to a 9.5% increase in 2022. The latter has been reflected in a slowdown in consumer credit which went from growing at a close to 23% rate per annum at the end of the third quarter of the previous year to just under 7.0% per annum in mid-June 2023. If such a rapid expansion of consumer credit had continued, it could have generated an unsustainable situation in terms of households’ creditworthiness. Likewise, gross capital formation, which performed outstandingly well in 2022, began to show adjustments in its main components. The main source of this correction has been investment in machinery and equipment which, in the first quarter of the year, showed declines in both quarterly and annual terms, mainly in the transportation equipment sector. Along with the progress in correcting the macroeconomic imbalances, total inflation broke off the upward trend it had maintained until March 2023. Indeed, after reaching a level of 13.1% at the end of the previous year, total inflation remained stable at around 13.3% during the first three months of 2023, then began to declineas of April and reached 12.1% in June. Food was the item that contributed most to this change in trend since its annual variation went from 27.8% last December to 14.3% in June. This variation has been offset to some extent by the increase in inflation of regulated products due to successive increases in gasoline prices. Core inflation (excluding food and regulated products), in turn, continues to show rigidity as it stood at 10.5% in June and thus reflected price indexation processes. The services sub-basket has been particularly affected by the indexing which has been compounded by labor cost pressures, rising food prices that have put upward pressure on eating out and the high demand for entertainment services. This behavior should gradually diminish as the effects of monetary policy are eventually passed through to the economy, and the downward trend in inflation is reflected in a downward revision in the public’s expectations of price changes. This is in line with the technical staff’s forecasts and the market’s expectations that anticipate declining inflation over the next two years. ________________________________________________________________________________________ 1 This corresponds to the annual change in the domestic supply PPI. 2 At the close of this Report, data was released from the General Integrated Household Survey for June in which the unemployment rate remained stable in its seasonally adjusted measurement of the national aggregate for the quarterly moving average (10.3%) although there was a reduction in the June data. Boxes Box 1 - Recent Changes in the Savings-Investment Balance and its Financing Box 2 - Economic Effects of Indexation and its Prevalence in Colombia Box 3 - Resilience of the Colombian Financial System: Analysis Based on the Recent Period of Banking Stress in the U.S. Box 4 - The Recent Digitization of Payments in Colombia
Reportes, Boletines e Informes. 2024-06-24
Report of the Board of Directors to the Congress of Colombia, July 2023