LOS SIETE DEPARTAMENTOS DEL CARIBE CONTINENTAL COLOMBIANO conforman una región en términos culturales, en menor medida son una región geográfica y en muchísima menor medida tienen elementos de región económica. El amplio mestizaje, la manera de hablar, el talante alegre y sin formalismos exagerados, la música, el baile, el sentido del humor, la gastronomía, constituyen un paisaje humano que permite hablar del pueblo Caribe. Por supuesto, hay grandes heterogeneidades. En últimas, sólo la música, especialmente el vallenato, es un común denominador en todo el Caribe colombiano.

En segundo lugar, al Caribe continental colombiano lo defi ne una geografía física y un clima que predomina en casi todos sus 132.288 kilómetros cuadrados. Lo primero es el calor: en las escasas elevaciones que predominan, menos de 200 metros sobre el nivel del mar, y en las sabanas tropicales que cubren la mayor parte del territorio las temperaturas promedio oscilan alrededor de los 28° centígrados. Lo anterior, unido a la gran luminosidad por efecto del número de días de sol, la mayor del país, hace que los suelos sean relativamente poco húmedos. Esa baja humedad relativa de los suelos, incluso en áreas de abundantes lluvias, ha hecho que la productividad agrícola de las tierras costeñas no sea muy elevada. Por supuesto, esto ha afectado su desarrollo económico de largo plazo. Esa es también la razón por la cual la ganadería extensiva ha sido la actividad rural predominante.

La costa Caribe se encuentra poco integrada en su economía. Es casi nulo el comercio entre departamentos como Córdoba y La Guajira, y en los demás casos la situación no es muy diferente. Tal vez sólo el Departamento del Atlántico, porque tiene a Barranquilla, ciudad industrial, sostiene un comercio de bienes más o menos activo con los otros departamentos de la zona Caribe. Pero incluso en algunas metodologías que se usan para establecer las regiones económicas de un país, como la de clusters, el Atlántico resulta asociado con Valle del Cauca, Antioquia y Bogotá y no con el resto de la costa Caribe.

En el aspecto económico, una característica que predomina en los siete departamentos caribeños es el menor nivel de ingreso per cápita y de desarrollo social en comparación con el resto del país. A pesar de ésta y otras similitudes,
también hay una gran heterogeneidad en la región Caribe. Por un lado, están los departamentos cuyas capitales son importantes puertos marítimos como Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. Ese es el caso de Bolívar, Atlántico y Magdalena. Por otro lado, están los departamentos principalmente ganaderos, como Córdoba y Sucre, cuyos indicadores sociales son de los peores del país. Por último, tenemos los departamentos con minería del carbón: La Guajira y Cesar.

En este libro se recogen los trabajos monográfi cos que sobre los departamentos del Caribe colombiano viene realizando el Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República en Cartagena desde el 2004. No se incluye al Departamento de San Andrés y Providencia, puesto que por su tamaño se incluyó en el libro publicado en esta misma colección con el nombre de Economías locales del Caribe colombiano y cuyo editor fue la economista María Aguilera.

Como estos trabajos están dirigidos a un amplio público, son principalmente descriptivos y no utilizan ni el instrumental teórico de la economía ni métodos estadísticos sofi sticados, como la econometría. Lo que si contienen es un abundante número de cifras económicas clave, el análisis de la evolución económica en los últimos años en esos departamentos y una sólida descripción del entorno geográfi co. Esto último se hizo en forma deliberada, pues consideramos que la geografía es uno de los aspectos que más condiciona el éxito económico, aunque no necesariamente esa incidencia sea directa, sino que puede operar vía las instituciones, tal como lo argumentan Acemoglu, Johnson y Robinson.

Este libro, por lo tanto, ayuda a llenar un vacío sobre las economías departamentales del Caribe colombiano, pues no existía hasta la presente publicación ningún trabajo sistemático donde los investigadores, funcionarios públicos
y estudiantes pudieran encontrar la descripción y el análisis de los sectores productivos, las fi nanzas públicas, indicadores sociales, tratados con rigor académico y sólida fundamentacion empírica.